El título de uno de los valses más emblemáticos del acervo criollo peruano del siglo XX describe bien lo que hoy parecen pensar nuestros legisladores. En pleno proceso electoral, y sabiendo que su período termina en apenas un par de meses –ojalá sin retorno para muchos–, han decidido armar el tono (como diríamos en replana) y lanzarse a una farra fiscal inolvidable con los recursos del Estado.