Japón no quiere quedarse fuera de la carrera cuántica y ya está moviendo ficha. Un ambicioso plan liderado por RIKEN y Fujitsu apunta a 2030 como el año en que podría desafiar el dominio de Estados Unidos y China

La computación cuántica se ha convertido en el nuevo campo de batalla tecnológico global. Mientras Washington y Pekín compiten por liderar, Japón prepara su propia estrategia en silencio. El objetivo no es menor: desarrollar sistemas capaces de cambiar el equilibrio de poder en la próxima década.