El mapa empresarial andaluz sufrió al comienzo de año un auténtico terremoto. El fondo británico A&M Capital Europe anunció la venta de la filial tecnológica de Ayesa a un consorcio vasco formado por Kutxabank -a través del vehículo de inversión Indar Kartera-, Fundación BBK, la tecnológica Teknei y el propio Gobierno de Imanol Pradales, en una operación valorada en 480 millones. La transacción tenía una evidente carga industrial y también simbólica: devolvía al País Vasco el control de la antigua Ibermática, integrada en 2022 en el perímetro de la compañía de ingeniería fundada en 1966 por José Luis Manzanares Japón. Poco después, A&M Capital Europe confirmó el traspaso de Ayesa Engineering a la inmobiliaria canadiense Colliers por 600 millones. La multinacional, sin embargo, confirmó la continuidad de la marca, la estructura y la sede en Sevilla, donde trabajan unas 600 personas.