El bloqueo del estrecho de Ormuz, clave en la Guerra en Oriente Próximo

La tensión en Oriente Medio ha escalado después del anuncio de Irán de bloquear el paso de barcos por el Estrecho de Ormuz, una acción que los expertos denominan escalar lateralmente el conflicto. Según ha explicado Víctor Burguete, investigador senior en Geopolítica Global y Seguridad de CIDOB, en el programa 'La Mañana de Fin de Semana' de Cope, esta es la gran baza del país persa para dañar la economía mundial y responder a Estados Unidos e Israel. Para Irán, el objetivo es doble: frenar un posible ataque y restablecer una disuasión a futuro. "Es su gran arma, y casi la única que tiene para parar la invasión o el bombardeo estadounidense e israelí sobre su país", ha señalado Burguete, quien considera que el régimen iraní percibe la situación como una "amenaza existencial". La estrategia pasa por generar un daño económico energético a nivel global que fuerce a Estados Unidos y a Israel a detener cualquier ofensiva. El Estrecho de Ormuz es un punto estratégico vital para el comercio global. Por esta vía transitaba cerca del 20 por 100 de consumo de de petróleo mundial, cifra que ahora se ha reducido al 15 por 100, y el 20 por 100 de las exportaciones de gas natural licuado. Su geografía lo convierte en un cuello de botella, con un canal de navegación de apenas 4 kilómetros de de ancho en su parte más angosta, lo que obliga a los grandes buques a reducir su velocidad. Esta característica hace que sea "extremadamente fácil" para Irán atacar los barcos de manera simétrica y provocar una gran disrupción. El investigador del CIDOB ha subrayado que no es necesario detener todos los buques: "No tienes que parártelos todos con que pares 1 de unos cuantos que pasen. El miedo es tal, que ya no pasa". Frente al bloqueo, la propuesta del expresidente estadounidense Donald Trump de organizar una coalición internacional para abrir el estrecho por la fuerza es vista con escepticismo. Burguete ha calificado de improbable la participación de China, socio de Irán, así como la de otros países europeos, cuyo mensaje a Washington es claro: "tú lo rompes, tú lo arreglas", ha comentado. Una intervención militar sería una "operación de alto riesgo", ya que la posibilidad de un ataque a un barco estadounidense tendría graves consecuencias. Según el analista, un incidente de este tipo generaría un fuerte rechazo en la opinión pública estadounidense, que se preguntaría "por qué hay un barco hundido, un barco dañado o marineros muertos en el estrecho en una guerra que pocos entienden". La vía diplomática se presenta como un desafío mayúsculo. El principal obstáculo, según Burguete, "es cómo restaurar la confianza que precede a toda negociación diplomática", especialmente después de que Israel, con el aval de EE.UU., haya atacado a Irán en medio de negociaciones, como ocurrió en junio de 2025. A esto se suma que Estados Unidos, bajo la administración de Trump, ya rompió unilateralmente el acuerdo nuclear alcanzado con Obama. La credibilidad de Washington está bajo mínimos para Teherán, que asegura haber sido atacado con "pretextos falsos". En este escenario, encontrar mediadores es una tarea compleja, pues la confianza con actores como Qatar u Omán se ha degradado, lo que obliga a "empezar desde 0" en cualquier proceso de diálogo.