Palizón piadoso del Real Madrid al Barça en su casa

No hubo clásico porque el Real Madrid fue superior de principio a fin al Barcelona, y no dio ninguna oportunidad a su rival. Los blancos lograron una victoria exagerada que a punto estuvo de convertirse en humillación histórica. Pudieron rubricar el triunfo más grandede la sección de baloncesto del club blanco en Barcelona, pero tuvieron piedad y 'solo' ganaron por 19 puntos. Aterrizaron los de Sergio Scariolo en la Ciudad Condal como líderes sólidos (20 triunfos y 2 derrotas), a lomos de una racha de ocho victorias consecutivas. Por su parte, el Barça de Xavi Pascual (15-7) había apuntado esta cita en su agenda como una inmejorable oportunidad para buscar la estabilidad tras un inicio de año algo irregular. Llegaban, además, pletóricos tras haber ganado el jueves en la Euroliga al potente Valencia . Querían encadenar otro triunfo importante, pero nunca dieron la sensación de poder hacerlo. Y eso que el Barça arrancó bien. En realidad, supo sacar provecho de los habituales minutos iniciales de tanteo. Se limitó a no despistarse, apretó en defensa. Liderado por un atinado Vesely, tuvo el acierto justo en ataque y eso le permitió cerrar el primer cuarto con una escasa pero esperanzadora ventaja: 18-15. La satisfacción local duró poco. Lo que tardó en reanudarse el juego. Lyles apenas se había levantado del banquillo madridista cuando anotó un triple que igualó el marcador. A partir de ahí, un vendaval blanco arrasó el Palau durante un segundo cuarto de enorme superioridad visitante. Y la ventolera no cesó hasta que la bocina dijo basta. Fue, además, una exhibición coral del Madrid. Primero apareció Procida para marcar un excelente ritmo de anotación, y luego le pasó el relevo a Hezonja, siempre escoltados por la dirección serena y eficaz de Campazzo. Que, por supuesto, también anotó el habitual puñado de puntos. Xavi Pascual intentó arreglar el estropicio con un primer tiempo muerto. No lo consiguió, así que minutos después, cuando el partido parecía despeñarse hacía un desastre total de los suyos, solicitó una segunda parada técnica. Tampoco surtió efecto. Los guarismos del segundo cuarto fueron demoledores y dibujaron con precisión la enorme diferencia entre ambos equipos: el Madrid firmó 36 puntos, más del doble que los 15 anotados por los jugadores del Barça. Fue una segunda fase donde el Real Madrid exhibió un acierto demoledor en la ejecución de triples. Ocho de las nueves veces que dispararon, el balón acabó entrando en la canasta azulgrana. Eficacia imponente. Tras el descanso, el Barça salió con la lógica intención de detener la sangría de puntos. Le costó un mundo y fue incapaz de lograrlo. Porque el Madrid siguió martilleando sin piedad y una terrible amenaza comenzó a sobrevolar por el Palau. ¿Serían capaz los de Scariolo de batir el récord de la mayor ventaja nunca obtenida ante el eterno rival? Data del año 1968 y se eleva hasta los 23 puntos. Cuando los blancos se aproximaban peligrosamente a esa abochornante marca, el Barça apretó los dientes y consiguió equilibrar el tercer cuarto. Ambos equipos finalizaron con 20 puntos, lo que permitió al líder merengue mantener la cómoda distancia lograda en la fase inicial del encuentro y volvió a insuflar un ápice de esperanza a los desolados aficionados culés. Ambos equipos afrontaron el último cuarto con bien distinta cara. El Madrid, sin permitirse ninguna confianza, sabedor de que tenía más de medio partido en el bolsillo con la única condición de seguir la misma senda de seriedad, control y eficacia. El Barça, con el doble peso sobre los hombros de sentirse cuasi derrotado y de afrontar la misión vital de evitar que los rivales rubricarán esa reseñada humillación histórica. A falta de cuatro minutos para el final del partido el Madrid alcanzó esa ventaja límite de 23 puntos. La tragedia acechaba, numerosos espectadores desfilaron hacia la calle, no querían verlo. Y entonces, el poderoso líder de la ACB decidió no hacer sangre. Levantó el pie del acelerador, se dejó llevar sin perder el control absoluto del partido y rubricó la piadosa paliza a domicilio.