En la búsqueda constante por reducir la factura de la luz, muchos ciudadanos adoptan pequeños gestos diarios que, sumados, pueden suponer una gran diferencia. Uno de los más extendidos es el uso de regletas para agrupar varios aparatos y apagarlos por completo, evitando así el conocido como consumo fantasma. Este gasto invisible, generado por los electrodomésticos en modo stand by, puede eliminarse con solo pulsar un interruptor. Sin embargo, esta práctica tan beneficiosa esconde un riesgo si no se realiza correctamente. La clave reside en saber qué aparatos son aptos para ser conectados a un ladrón y cuáles no. Como advierten los expertos, "no todos los electrodomésticos pueden enchufarse con una regleta", ya que algunos, por sus características, pueden no solo disparar el consumo, sino también provocar sobrecargas y, en el peor de los casos, incendios. El principal grupo de riesgo lo componen aquellos electrodomésticos que necesitan una gran cantidad de energía para funcionar, especialmente los que generan calor. Aparatos como el secador de pelo, las planchas para la ropa o las planchas para el pelo provocan picos de consumo muy elevados. Al conectarlos a una regleta, esta puede sobrecalentarse, aumentando el gasto energético y, lo que es más peligroso, creando un riesgo de incendio. Por este motivo, lo más seguro es enchufarlos siempre en una toma de corriente individual. Por otro lado, hay electrodomésticos que, aunque no generen picos de tensión, deben estar siempre conectados a un enchufe propio por su naturaleza. La nevera y el congelador son los ejemplos más claros. Desenchufarlos, aunque sea por error al apagar una regleta, puede provocar que se rompa la cadena de frío y se echen a perder todos los alimentos almacenados en su interior. Entonces, ¿para qué se deben usar las regletas? Son ideales para agrupar aparatos de bajo consumo que suelen quedarse en espera. El televisor, el ordenador de sobremesa, los altavoces o las videoconsolas son candidatos perfectos. Agruparlos en un ladrón permite cortar por completo su consumo eléctrico durante la noche o cuando no se están utilizando, lo que se traduce en un ahorro directo en la factura. En el caso de los ordenadores portátiles, es recomendable apagarlos por completo en lugar de simplemente bajar la tapa, ya que de este modo no solo se ahorra energía, sino que también se alarga la vida útil de la batería. Para optimizar todavía más el ahorro, existen soluciones avanzadas que facilitan esta tarea. Una recomendación útil es: "Siempre que puedas intenta colocar una regleta con temporizador o inteligente" . Estos dispositivos permiten programar el encendido y apagado de los aparatos conectados, eliminando la necesidad de hacerlo manualmente y asegurando que no queden encendidos por un descuido, lo que evita tanto el gasto innecesario como posibles accidentes domésticos. En la cocina, pequeños electrodomésticos como la tostadora, la cafetera o la batidora también pueden beneficiarse del uso de regletas. Sin embargo, la opción más sencilla y eficaz sigue siendo desenchufarlos directamente de la corriente una vez que han sido utilizados. Este simple gesto garantiza que su consumo sea cero sin depender de un interruptor adicional. En definitiva, ahorrar es posible con una regleta, pero su uso debe ser consciente y meditado. La regla de oro es reservar los ladrones para los aparatos de bajo consumo y dejar siempre un enchufe individual para los que más energía demandan. Revisar las conexiones y adoptar el hábito de desenchufar puede marcar una diferencia importante a final de mes y, al mismo tiempo, contribuir a un hogar más seguro.