Dulce espera y tiempo de encuentro en el último domingo de Cuaresma en Córdoba

Hoy, en el quinto domingo de Cuaresma, el tiempo parecía detenerse, ya en ese umbral invisible que anuncia la inminencia de la Semana Santa. La ciudad, envuelta en una calma expectante, respiraba a otro ritmo: más lento, más hondo, como si cada esquina guardara un susurro antiguo y cada campana marcara no solo las horas, sino también los latidos de la fe.