Necesitaba el Real Murcia ganar por lo civil y lo criminal. Y después de diez jornadas sin hacerlo, el deseado triunfo llegó este domingo ante el Tarazona. La victoria, gracias a un gol de Óscar Gil, fue como un latigazo de un desfibrilador, como una bocanada de aire en unos pulmones que no funcionan. Pero para confirmar ese 1-0 hubo que sufrir hasta el final. Porque en el 60 era expulsado Jorge Mier y porque en el 90 se mascó la tragedia cuando Armero puso el empate. Solo se salvaron los granas gracias a un fuera de juego ajustadísimo. Y también a una grandísima intervención de Gazzaniga en el descuento. Después de tantas desgracias, la moneda salió cara para los de casa. Y es que además de ganar, los de Curro Torres conseguían salir del descenso. Aunque para ello tuvieran que esperar hasta el minuto 105.