Vinicius mantiene la Liga con vida

El clavo ardiendo sigue quemando. El Madrid se mantiene en la pelea por la Liga tras ganar un derbi de película de tiros en la que los de Arbeloa tuvieron mejores rifles. Ni siquiera el tramo final, jugado en inferioridad por la roja a Valverde, le costó el disgusto de dejarse la pelea por el título ante el Atlético. A este Madrid le tendrá que enterrar el Barça si los azulgranas quieren revalidar la Liga. A pesar de la paliza de Champions, Arbeloa y Simeone se plantaron en el derbi con solo un cambio. En el Madrid, Carvajal por Trent, que llegó tarde a un entrenamiento tras el duelo en el Etihad y el desliz le costó el puesto, y Koke por Molina en el Atlético. Le tocaba a Llorente hacer de anti Vinicius. El lateral fue uno de los jugadores destacados de un derbi que comenzó el Madrid en modo rottweiler. Diez minutos iniciales en los que cada duelo y cada rechace caían del lado blanco, con dos ocasiones para romper el 0-0. En el 3, un disparo de Carvajal desde la frontal lo rechazaron los guantes duros de Musso. En el 9, Valverde se fue a la imprenta y fotocopió su primer gol ante el City. Recibió en la divisoria, pegado a la raya de banda derecha, y se deshizo de Ruggeri con un autopase al primer toque. Le acabó de superar con su mayor punta de velocidad y con un segundo toque de aproximación antes de soltar un derechazo que escupió el palo derecho de Musso. Acabó pagando su frustración con una patada a la red. El Atlético respondió solo un minuto después con una buena jugada entre Griezmann y Llorente, finalizada por el lateral con un disparo con la izquierda que estuvo a punto de colarse por debajo del cuerpo de Lunin. No cogió recorrido la pelota tras la semiparada del ucraniano, y tuvo tiempo de hacerse con el balón a la segunda. Aviso del Atlético para igualar el partido y empezar a mirarle al Madrid de tú a tú. Esas dos ocasiones dieron paso a veinte minutos de más ruido que nueces. Llegadas al área sin remates y un Llorente metido en su universo. Además de secar a Vini, se cambió la cinta del pelo, dejando a su equipo con 10 durante un minuto, y se enchufó dos geles en un córner a favor del Madrid. No traten de entenderlo. El partido se rompió en el 33, en una contra del Atlético que agrandó el caos defensivo del Madrid. La llegada por banda izquierda de Lookman pilló a Carvajal en el centro del campo, a Rudiger ocupando la zona del capitán y a Valverde regresando tarde a la ayuda. Y algo perezoso. De todo eso se aprovecharon el nigeriano y Ruggeri, cuyo centro lo descargó Giuliano de primeras y, con el tacón, para regalarle un remate a Lookman en área pequeña. 0-1. Con ventaja, el partido volvió a su raíz. El Madrid recuperó la intensidad y encerró al Atlético, pero, como durante toda la temporada, con Xabi antes y ahora con Arbeloa, al equipo blanco se le atraganta atacar bloques bajos. Un centro de Carvajal rematado por Tchouaméni y un disparo lejano de Arda, que no blocó Musso, fue la escasa producción ofensiva antes del descanso. Del vestuario salió un Atlético dormido y un Madrid obligado. Esa mezcla la iban a castigar los blancos en un pestañeo. En el 52, la habilidad ambidiestra de Brahim le sacó un penalti a Hancko, pardillo yendo al suelo. Vinicius, fuerte y a la derecha de Musso, hizo el empate. Tres minutos después, la dormidina la tomó Giménez, sustituto de Le Normand en el descanso. Regaló un balón a Valverde en salida y dejó a su compatriota solo en área grande para hacer el 2-1 con el exterior. Seis goles del halcón en los últimos cinco partidos. La remontada exprés del Madrid espabiló al Atlético, que, sin nada que perder, se fue a por el empate y lo encontró del modo más insospechado. O no tanto. En el 67, Nahuel repitió el obús ante el Getafe y la clavó en la escuadra de Lunin. Ni siete Courtois hubieran detenido ese violento disparo de tres dedos. El intercambio de golpes lo continuó el Madrid. En el 72, Vinicius volvió a poner en ventaja a su equipo. Disparo desde la frontal al palo izquierdo de Musso. De un gol en 19 derbis, a dos en el número 20. Con 3-2, Valverde estropeó su buen partido con una patada innecesaria a Baena en el centro del campo. «Va por detrás, sin opción de disputar balón y con fuerza excesiva», le explicó Munuera al jugador y, después, a Arbeloa. Inferioridad numérica en el último cuarto de hora. Esa ventaja solo la exprimió el Atlético con un disparo de Julián al palo y un cabezazo de Sorloth. Poco argumento para rascar el empate. Vini mantiene al Madrid en la pelea por la Liga.