Esta medida surge mientras un grupo cada vez más reducido de trabajadores de la Administración de Seguridad del Transporte (TSA) intenta gestionar las extensas filas en los controles de seguridad pese a no estar percibiendo sus haberes. Hasta el momento, el gobierno no ha precisado cuáles serán las tareas de los agentes del ICE, quienes carecen de la formación específica en seguridad aeroportuaria que a los miembros de la TSA les demanda meses obtener.