La guerra en la 'era TikTok': Bob Esponja o Mortal Kombat para contrarrestar el fracaso de Trump en Irán

La primera imagen no fue un misil, ni un mapa táctico, ni un portavoz uniformado frente a una bandera. Fue lo que nadie podía esperar: Bob Esponja. Un montaje de pocos segundos. Cortita y al pie. El personaje amarillo, con gesto de alarma, mientras una base aérea aparecía rotulada en pantalla y sonaba de fondo una música de videojuego acelerada. Después, un corte brusco: una animación de Mortal Kombat, un luchador lanzando un golpe definitivo, y sobreimpresionado un mensaje patriótico en inglés: "America responds". En cuestión de minutos, el vídeo acumulaba millones de visualizaciones en TikTok, Instagram y X. La guerra – o más bien el relato de ella – ya no atiende a los comunicados oficiales. Es cosa del pasado. Ahora llega en forma de meme, de vídeo vertical con audio reciclado y un montaje sencillo pero que impacta en la emoción de su receptor. La Casa Blanca, el Pentágono, las campañas satélite que orbitan alrededor de ambos y una multitud de cuentas afines han interpretado a la perfección que en 2026 la batalla cultural se libra en una pantalla de apenas seis pulgadas, a golpe de scroll y con lenguaje de cuenta arquetípica de troll de X – antes Twitter -. Washington tiene alergia a la palabra propaganda y optan por empaquetarlo con un término más comercial: strategic communication. Pero por mucha resignificación, el resultado final se asemeja más a una gramática audiovisual concebida para competir en el terreno de los creadores de contenido o perfiles anónimos que manipulan imágenes con estética de videojuego. Los primeros días de una espiral bélica sumida en la más absoluta de las incertidumbres, las cuentas institucionales estadounidenses – que ya dieron algunas pinceladas en el secuestro de Nicolás Maduro – se ciñeron al sistema canónico de comunicación: fotografías de Situation Room, mensajes sobrios del presidente – en la medida que el personaje se lo permita – y declaraciones del Departamento de Estado. Pero tras todo ese polvo acumulado durante décadas apareció una segunda capa que rehúye de la solemnidad y apuesta por la eficacia para captar atención y generar reacciones. Un paso concienzudo de la mopa provocó un goteo de clips que transformaban maniobras militares en secuencias épicas, con subtítulos cortados sobreimpresionados, referencias a sagas clásicas de la cultura pop y un expositor visual donde cada explosión ponía aprueba la impaciencia del algoritmo. No es un fenómeno improvisado. Es más, los laboratorios de comunicación política de Estados Unidos llevan años observando cómo el lenguaje del meme condiciona la recepción de cualquier mensaje institucional, pero nunca se atrevió a transgredir las gruesas y crudas paredes de una guerra. Esa estética ahora se integra en tiempo real en una crisis geopolítica que amenaza con desordenar el Orden Mundial. Propaganda de guerra en la 'era TikTok' La superioridad estética de la cartelería soviética o fascista de Entreguerras o de la Guerra Fría murió sin saber que de su árbol genealógico saldría una suerte de Frankenstein de imágenes y vídeos cortos para sortear la excitación consumista...