Sevilla no es una plaza más en la vida de Diego Ventura. Es el lugar donde el toreo se hace verdad o se queda en intento, donde el tiempo se mide en tardes de abril y en el sonido seco del aplauso cuando todo encaja. Allí, entre el Arenal baratillero y la memoria, el rejoneador de La Puebla del Río ha ido escribiendo su nombre hasta abrir en diez ocasiones la Puerta del Príncipe, cifra que lo sitúa en un lugar de privilegio en la historia reciente de la Maestranza. Por eso su ausencia en la próxima Feria de Abril no se explica en una línea de despacho ni en una cifra, sino en el sentimiento de una afición que... Ver Más