“Llevamos ocho años con problemas con los vecinos del piso de arriba, que ahora está alquilado a estudiantes. Mis padres son mayores y residen en esta casa de Iturrama desde hace unos cincuenta años. Mi padre tiene párkinson y mi madre es hemipléjica y no nos dejan dormir”, denuncia este vecino de 48 años, que vive en el domicilio con sus padres. “He dejado de trabajar y todo por cuidarles y no aguantamos más el ruido”.