En condiciones normales, la cantidad de energía que nos llega del sol debería estar más o menos en la línea con la cantidad de energía que emite nuestro planeta. Pero debido al avance del cambio climático, este equilibrio, conocido como "balance energético", empieza a tambalearse. Según advierte el último gran informe de la Organización Meteorológica Mundial sobre el estado mundial del clima, la concentración de gases de efecto invernadero en la atmósfera ha llegado al nivel más alto de los últimos milenios y eso ha alterado de forma indiscutible el equilibrio energético global. "El desequilibrio energético de la Tierra ha alcanzado el valor más alto desde que existen registros", advierte el estudio.