Irán lleva a la ONU los ataques de EEUU e Israel contra sus plantas nucleares y exige una respuesta "sin demora"

Irán ha decidido elevar el choque con Estados Unidos e Israel a un terreno más amplio que el militar. El ministro de Exteriores, Abbas Araqchi, ha pedido este domingo al Consejo de Seguridad de la ONU y al secretario general, António Guterres, que activen una respuesta internacional contra lo que define como "graves violaciones" del Derecho Internacional cometidas por Washington y Tel Aviv tras los bombardeos sobre instalaciones nucleares iraníes. La carta no se limita a una protesta diplomática. Reclama cooperación de todos los Estados para poner fin a esos ataques, exige una condena formal de Naciones Unidas y abre además otro frente: la denuncia por el riesgo ambiental derivado de los bombardeos sobre complejos como Bushehr y Natanz. La ofensiva verbal de Teherán llega después de semanas de ataques cruzados y en medio de una escalada que ha colocado de nuevo el programa nuclear iraní en el centro de la crisis regional. Araqchi sostiene en su carta que Estados Unidos e Israel han violado una norma básica del sistema internacional, la prohibición de la agresión, y que esa vulneración activa obligaciones para terceros países. No pide solo solidaridad política. Pide implicación. Su argumento se apoya en el Proyecto de Artículos sobre la Responsabilidad de los Estados por Hechos Internacionalmente Ilícitos, un texto de referencia en derecho internacional que establece que otros Estados deben cooperar por medios legales para poner fin a violaciones graves de normas imperativas. El mensaje de Teherán va por ahí: convertir el caso iraní en una prueba para la credibilidad del sistema multilateral. La clave del escrito está en cómo Irán intenta mover el foco. Durante meses, Estados Unidos e Israel han presentado los ataques sobre infraestructuras nucleares iraníes como parte de una estrategia para frenar un programa con posibles derivadas militares. Araqchi responde con otra lectura: no habla de instalaciones sospechosas ni de objetivos estratégicos, sino de "emplazamientos nucleares pacíficos" sometidos a salvaguardias del Organismo Internacional de Energía Atómica. La diferencia importa. Si esa formulación gana terreno, Teherán no aparece como el Estado bajo sospecha, sino como el país atacado mientras operaba, al menos formalmente, bajo mecanismos de supervisión internacional. Teherán rescata el precedente de Irak para presionar al Consejo de Seguridad Araqchi no ha elegido al azar el precedente que cita en su carta. Pide al Consejo de Seguridad que actúe ahora como lo hizo en 1981, cuando condenó por unanimidad el ataque israelí contra las instalaciones nucleares iraquíes. Aquella resolución, la 487, aprobada el 19 de junio de 1981, consideró la acción israelí una violación de la Carta de la ONU y reclamó que Israel colocara sus propias instalaciones nucleares bajo las salvaguardias del OIEA. Teherán recupera ese episodio para subrayar dos cosas. La primera, que existe un precedente claro contra ataques de este tipo. La segunda, más incómoda para las potencias occidentales, que Naciones Unidas fue más clara hace 45 años que ahora. Ese punto enlaza con otra de las acusaciones centrales de la carta: la que dirige contra el propio OIEA...