La cordobesa, pese a no actuar en la final, fue decisiva para ayudar al equipo español a un tercer puesto histórico en el 4x400 No pudo actuar en la final, aunque fue decisiva para la conquista de la medalla. La cordobesa Carmen Avilés ha puesto el sello provincial en el Campeonato del Mundo indoor de Kujawy Pomorze, donde la delegación española firmó una actuación memorable para colgarse el bronce y lograr el mayor éxito de un relevo femenino español en unos Mundiales short track. España acabó tercera en el 4x400 con una marca de 3:26.04, únicamente por detrás de Estados Unidos (3:25.81) y Países Bajos (3:26.00). El cuarteto de la final estuvo formado por Paula Sevilla, Ana Prieto, Rocío Arroyo y Blanca Hervás, quienes lograron la segunda marca de la historia y la mejor marca y puesto de un cuarteto español en un Mundial. Sin embargo, el bronce también fue para Carmen Avilés y Daniela Fra, quienes contribuyeron a llevar al equipo español a la gran final. Otro hito para la historia, dado que 34 años después, España volvía a estar presente en una final mundial en el relevo 4x400 femenino. Esa semi la abrió la joven Prieto, en la primera posta, quien se situó tercera tras el toque de campana, con Estados Unidos y Portugal ligeramente por delante, posición que mantuvo para entregar el testigo a Avilés. La cordobesa sostuvo la distancia con estadounidenses y portuguesas, resistiendo además el acoso de Gran Bretaña, que se acercaba progresivamente, para ceder en tercera posición a Arroyo. La mediofondista, también destacada cuatrocentista, descansada tras su semifinal del día anterior, completó una gran posta (parcial de 52.12), adelantando en la última curva a la británica y entregando, no sin alguna dificultad, a Daniela Fra prácticamente a la par que la estadounidense. En la última posta, la británica volvió a atacar en la curva final, mientras Fra resistía con esfuerzo y determinación en la recta decisiva. El cronómetro se detuvo en 3:29.98, la mejor marca hasta ese momento de un relevo español en unos Mundiales, mejorando la plusmarca lograda en Sevilla 1991 (3:31.86), y una tercera posición que las atletas desconocían en carrera. La descalificación del equipo checo en la semifinal anterior hacía suficiente ese tercer puesto para acceder a la final.