La abogacía tampoco se escapa de la irrupción de la inteligencia artificial. Buena parte del trabajo jurídico consiste en revisar, ordenar, cruzar y analizar grandes cantidades de información para convertirlas en criterio. En esta etapa de cambio, los despachos ya están incorporando estas herramientas en tareas repetitivas para centrarse en aquellas en las que pueden dar un mayor valor añadido. Por contra, también traen importantes retos en una profesión sostenida sobre la responsabilidad, el juicio técnico y la confianza. La IA actúa como asistente, reduce el tiempo dedicado a los primeros borradores y hace que se empleen menos horas en tareas repetitivas y más en estrategia, supervisión y negociación, señala Víctor Morán, socio de Letslaw. Ayuda además a resumir correos,... Ver Más