El Plural
Interocio 2026 volvió a confirmar que la feria madrileña ya no es solo un escaparate para los grandes nombres del sector. Entre stands repletos, editoriales consolidadas y algunas de las apuestas más visibles del año, también hubo espacio para esos juegos que entran por la puerta de atrás y salen convertidos en uno de los mejores recuerdos del fin de semana. No hablamos necesariamente de los títulos más esperados ni de los que llegaban con más campaña detrás. Hablamos de prototipos que casi se cuelan entre los premiados, de pequeñas editoriales con ideas muy claras y de juegos que, por propuesta o sensaciones en mesa, consiguieron abrirse paso entre tanto ruido. Ese es, seguramente, uno de los grandes encantos de Interocio: que todavía permite descubrir pequeñas joyas entre la avalancha de novedades. Esta es nuestra selección de cinco juegos que nos sorprendieron en la feria por salirse de lo habitual, por atreverse con ideas distintas o, simplemente, por demostrar que no hace falta ser uno de los grandes reclamos del evento para dejar huella en mesa. Carnival of Sins, la joya de Tranjis Había ganas de probar Carnival of Sins desde hace meses. Tranjis lo lanzó en 2025 y el juego ya había llamado la atención fuera de España, hasta el punto de que a día de hoy figura agotado en todas partes. En Interocio, además, fue uno de esos títulos que no paraban de girar en mesa y que reforzaban esa sensación de objeto de deseo difícil de conseguir, con permiso de Ecos del Tiempo, que se acabó alzando con el premio a mejor juego avanzado de Interocio 2026. Y lo cierto es que se entiende rápido. Carnival of Sins, diseño de Alex Nogués e ilustrado por Vicente Cifuentes, propone partidas de 2 a 5 jugadores, de unos 15 minutos, en las que cada participante selecciona en secreto una carta de pecado y la revela siguiendo un orden marcado por la carta de Diablo. A partir de ahí, los jugadores toman dados, alteran resultados, roban opciones al rival o copian puntuaciones en una dinámica que mezcla lectura de mesa, oportunismo y mala leche elegante. El conjunto se sostiene sobre siete rondas y una producción muy llamativa, con siete dados de distinto tipo, cartas de gran formato y un apartado artístico especialmente cuidado. La comparación con Ciudadelas sale sola por esa elección de rol previa a cada turno, pero aquí todo está pasado por un filtro mucho más breve, más venenoso y con un peso visual enorme. No es solo un juego bonito: es uno de esos títulos pequeños que transmiten personalidad desde el primer vistazo y que, cuando entran en una feria con el cartel de agotado, multiplican todavía más el interés a su alrededor. Un montón de ropa sucia, el juego salmantino que rozó el premio familiar Entre los hallazgos más simpáticos de Interocio estuvo Un montón de ropa sucia, firmado por Pablo Cruz Rodríguez y defendido en feria por Piñata Games. Su presencia ya tenía algo especial...
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