La Opinión de Murcia
Recuerdo cuánto me impactó aquella novela y con qué impaciencia empecé a leerla. Quería descubrir ese mundo futurible en el que los humanos estábamos programados para cumplir un destino predeterminado. No por un ente humanista o filantrópico, sino por una fría maquinaria burocrática que, despojada de todo sentimiento, dictaminaba quién debía hacer qué.
Go to News Site