Banco, no; zú
La Opinión de Murcia

Banco, no; zú

«Banca, no; zú». Esta es la respuesta de mi sobrina nieta Adriana, de dos años, a la provocadora pregunta: ¿eres blanca? El hecho explica mejor que ningún imposible relato que en Lorca la población se divida en blancos y azules. Pocas veces responde a una elección premeditada, pues cada cual se tinta de un color u otro desde la cuna. En mi familia hay dos respetables excepciones de prematura discrecionalidad sobrevenida, pero estas circunstancias son como está dicho: excepciones. Uno, que para todo fue un insufrible rebelde, sin embargo mantuvo orgullosamente la condición aprendida por la inducción materna, lo que a estas alturas es también un homenaje a la señora que me llevaba en brazos desde el primer año a ver los desfiles. Tengo, además, la rotunda convicción de que no se equivocó al transmitirme el color.

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