Cope Zaragoza
La empresa china Hilquium instalará en Navarra una nueva fábrica de baterías, cuya construcción comenzará en 2027. La noticia ha sido recibida con "mucha alegría" por el economista y profesor de la Universidad Pública de Navarra, Carlos Medrano, quien ha felicitado al Gobierno de Navarra, a su presidenta, María Chivite, y al consejero Mikel Irujo por el éxito de sus gestiones en Asia. La inversión inicial rondará los 400 millones de euros y se estima que generará entre 700 y 1.000 nuevos empleos, un impulso clave para la región. Para Medrano, esta inversión supone un paso fundamental en la reindustrialización de la comunidad. El economista ha recordado que la industrialización, iniciada con el plan de promoción industrial de 1964, es lo que diferencia a Navarra de otras provincias, otorgándole una ventaja en salarios y calidad de vida. La llegada de Hilquium, que previsiblemente se ubicará en los terrenos de la antigua fábrica de Bosch, es especialmente relevante en un contexto de dificultades para la industria local, como los desafíos que enfrenta Volkswagen con la transición al coche eléctrico. La nueva planta no solo refuerza el tejido industrial, sino que lo alinea con el futuro de la transición energética. Medrano subraya la importancia de la tecnología de almacenamiento, explicando que las baterías permiten aprovechar la energía renovable que de otro modo se perdería. "Cuando anda mucho viento en la Ribera, con el cierzo llenamos lo que haga falta, pero claro, va la energía a perder", ha señalado, destacando que las baterías solucionan este problema al almacenar el excedente para su uso posterior. La decisión de Hilquium de instalarse en Europa responde a un cambio en el paradigma global. Según Medrano, hemos pasado de la globalización a una fase de desglobalización, marcada por las tensiones geopolíticas y los aranceles. "Una empresa china diga, oye, si estoy produciendo en Europa, pues ya no me entra un arancel, porque estoy dentro", ha explicado. Este factor estratégico permite a las compañías protegerse de las barreras comerciales. Junto a la geopolítica, la logística y la seguridad del suministro son determinantes. Las baterías son productos de gran volumen y peso, por lo que su fabricación local reduce significativamente los costes logísticos. Además, la pandemia ha impulsado un cambio de mentalidad en las empresas, que han pasado del modelo "just in time" (justo a tiempo) al "just in case" (por si acaso), priorizando tener almacenes y suministros cercanos para evitar problemas en la cadena de producción. La creación de hasta 1.000 puestos de trabajo es uno de los mayores impactos del proyecto. Medrano ha destacado que los empleos industriales suelen tener salarios más altos y condiciones laborales que han mejorado enormemente gracias a la automatización y la robótica. En su opinión, las baterías son "el nuevo petróleo del siglo XXI", y esta fábrica consolidará la posición de Navarra en un sector estratégico. Finalmente, el economista ha recordado que la comunidad foral cuenta con una sólida tradición industrial, mano de obra cualificada y es pionera en el sector de las energías renovables. No en vano, el primer parque eólico del mundo, el del Perdón, se instaló en Navarra hace más de dos décadas. Estas fortalezas, según Medrano, hacen de la región un lugar idóneo y competitivo para una inversión de esta magnitud.
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