La Opinión de Málaga
Utilizamos el lenguaje con diversos fines. Uno de ellos es el de explicar la realidad. Con los eufemismos tratamos de explicarla, en este caso, de una forma interesada y tramp(osa). Y así, el hecho monstruoso de bombardear una escuela de niñas en plena guerra es un “daño colateral”. Es decir, “un efecto secundario, no planeado, que afecta a civiles, infraestructuras o fuerzas neutrales o amigas”. Como si al tratarse de objetivos no planificados la muerte no fuese tan definitiva o tan dolorosa.
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