El Periódico Extremadura
Últimamente nos ha dado por hacer, los sábados, pequeñas excursiones a lugares cercanos, como el pantano de Valdesalor o el del Guadiloba. Hace poco, por consejo de mi padre, fuimos al mirador de Riberos del Almonte, cogiendo la carretera de Torrejón el Rubio, flanqueada por prados con vacas y placas solares, que afean un poco el paisaje, pero, qué se le va a hacer, son necesarias, más aún con cómo están el gas y el petróleo. El campo extremeño estaba esplendoroso, de verde y como nevado de margaritas. Desde el mirador se ve una espaciosa perspectiva, aunque no estaría mal que tuviera un mejor acceso, o hasta algún banco que permitiera disfrutar con más calma del panorama.
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