Diario de Noticias
La entrada al nuevo túnel de Belate marca un cambio brusco. En pocos metros, la luz exterior desaparece y da paso a un ambiente oscuro, húmedo y ruidoso, dominado por la ventilación constante, las filtraciones de agua y el terreno embarrado. Antes de acceder, una pantalla resume la complejidad de la obra: indica en tiempo real cuántas personas y máquinas hay en el interior. Cada trabajador está geolocalizado, lo que permite actuar de inmediato ante cualquier incidencia en un entorno de riesgo.
Go to News Site