La duquesa de Alba y su amor por el mundo del arte
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La duquesa de Alba y su amor por el mundo del arte

A nadie escapa que la duquesa de Alba fue siempre una gran amante del arte , algo que heredó no sólo de sus padres, sino del espíritu de una casa nobiliaria que siempre se ha rodeado de los más grandes artsitas y que ha realizado, a lo largo de los siglos, una notable labor de mecenazgo. Basta visitar estos días la exposición 'Cayetana. Grande de España' para descubrir decenas de esculturas y pinturas que custodia al Palacio de Dueñas en sus paredes, convirtiéndose en un museo vivo de la ciudad. Una de los aspectos interesantes de la muestra que se puede ver estos meses en Sevilla es la posibilidad de descubrir la faceta de Cayetana de Alba como artista creadora. De hecho, en la muestra se exponen algunos de los cuadros que realizó la duquesa, quien había recibido el magisterio de  José Caballero . Hay que tener en cuenta que este pintor onubense se formó en el taller de Daniel Vázquez Díaz y que posteriormente conoció a Federico García Lorca -con el que hizo trabajos pictóricos para la Barraca- y a otros grandes escritores y artistas de la Generación del 27, como Rafael Alberti, Maruja Mallo, Luis Buñuel o Miguel Hernández, además de Pablo Neruda. Posteriormente, en 1957, conoció en París a Pablo Picasso. Todo ese bagaje vanguardista que tenía Caballero es esencial para comprender ese espíritu moderno de la duquesa de Alba, que siempre fue una persona muy abierta a las nuevas tendencias artísticas. Cayetana de Alba comenzó a pintar a partir de los trece años y siempre fue una persona que mostró una gran inquietud por este arte. Una de las obras de ella que se pueden admirar de hecho en la exposición es un  'Arlequín' que recuerda, tanto por el tema como por su colorido, a la etapa azul de Picasso. Cuando Eugenia Martínez de Irujo cumplió trece años, su madre se lo regaló, por lo cual, este lienzo tiene un valor muy especial para la duquesa de Montoro. Además del cuadro, se muestra una foto de la duquesa con esta pintura. La duquesa de Alba tenía también una gran pasión por los bodegones. En ese sentido, hace unos días salió una noticia un bodegón que salió a la venta que estaba pintado por doña Cayetana. Según ella misma reconoció en su día, «cuando yo pintaba no imitaba a ningún maestro; yo pintaba lo que me salía, era un poco impresionista y un poco naif». A pesar de preferir pintar a ser retratada, en la exposición del Palacio de Dueñas se pueden ver dos retratos que le hizo Ignacio de Zuloaga y que por primera vez se muestran juntos. Uno es de 1930 y otro, de 1939. En el primero de ellos se representa a doña Cayetana con cuatro años. El pintor vasco era íntimo amigo del entonces duque de Alba y accedió a inmortalizar a su hija con sus juguetes favoritos, destacando especialmente un peluche de Mickey Mouse, personaje de Disney que había nacido en 1928. Como la muchacha no paraba de moverse mientras posaba, el artista acabó diciendo «nunca más volveré a retratar a una niña». El segundo es también un retrato ecuestre con una duquesa ya de trece años. Igualmente la Casa de Alba cuenta con tres bustos que le hizo el escultor Mariano Benlliure a la futura duquesa cuando era apenas una niña. La duquesa de Alba fue también fundamental en la conservación y divulgación del inmenso patrimonio de la Casa de Alba . Su faceta cultural se centró en la gestión del Palacio de Liria y del Palacio de las Dueñas, junto a la modernización de la Fundación Casa de Alba. Fue una figura clave en la administración del patrimonio familiar, promoviendo exposiciones y la apertura de sus palacios y fomentando el estudio de las colecciones de la Casa de Alba. Esa labor la heredó de su padre, Jacobo Fitz-James Stuart y Falcó, el XVII duque de Alba. Así, la muestra también dedica una sección a la labor de conservación del patrimonio familiar del duque don Jacobo y su hija doña Cayetana. Entre las obras que se muestran se encuentra el retrato Jacobo Fitz-James Stuart y Falcó , XVII duque de Alba. En ese sentido, la anterior duquesa de Alba enriqueció la inmensa colección familiar (valorada en unos 3.000 millones de euros) mediante la adquisición de obras más modernas, como pintura impresionista, obras de autores contemporáneos y la recuperación del patrimonio histórico. En el año 2009, el Museo de Bellas Artes acogió la exposición 'Colección Casa de Alba' , con cuarenta obras (37 pinturas y 3 esculturas) procedentes de los terosos de la Fundación Casa de Alba. Durante su inauguración, la duquesa de Alba confesó en una entrevista a EFE su pasión por el arte moderno y que había comprado obras de Miró y Picasso. También admitió en dicha entrevista que recibió una oferta del artista malagueño para posar desnuda el estilo de la Maja de Goya, pero la duquesa la rechazó: «Me hubiera agobiado; eran otros tiempos». Igualmente, dijo que le hubiera gustado adqurir obras de Gauguin o Van Gogh, pero el alto coste de dichas pinturas lo impidió. Como era una gran amante del impresionismo, doña Cayetana sí que pudo comprar un cuadro de Jean Renoir , 'Busto de mujer con sombrero de cerezas' (1884). Este lienzo lo adquirió en 1973 en la galería Marlborough de Londres, siendo una de las piezas favoritas de su colección. A su fallecimiento, en noviembre de 2014, formó parte del laborioso proceso de reparto de un patrimonio personal que también incluía obras de Tiziano, Goya o Velázquez. Recientemente apareció la noticia de que estaba a la venta en un anticuario de Estados Unidos.

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