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«Como la noche y el día, que ni el viento lo separa quedan unidos dos nombres Para la historia de España Uno se llama Sevilla y el otro Cayetana» Isabel de León, marquesa de Méritos, lápida funeraria de Cayetana de Alba en el santuario de Los Gitanos Un día después de su fallecimiento, un 20 de noviembre de 2014, la duquesa de Alba recibía el cariño y la admiración que había despertado a lo largo de sus 88 años de existencia de la ciudad de Sevilla. Más de 80.000 personas acudieron a su entierro , desde Dueñas hasta el Ayuntamiento para la capilla ardiente y después a la Catedral para el funeral. La despidieron de la forma en la que el sur mejor expresa su emoción y agradecimiento: entre aplausos, gritos y vivas. Un día de luto oficial con lógica aflicción, pero también con la alegría del recuerdo de una aristócrata 14 veces Grande de España que no sólo se mezcló con él, sino que también sirvió al pueblo. Pepe Moreno, ex hermano mayor de Los Gitanos , recordaba esta misma semana que la duquesa había dado tanto no sólo para el santuario en el antiguo Convento del Valle, sino para sus fieles, que la corporación quiso devolverle la gracia con una cuestación para sufragar los 100.000 euros que costó el monumento funerario de mármol diseñado por José Antonio Navarro Arteaga. La aportación de diversas entidades y de cinco de los seis hijos de Cayetana fueron suficientes, pero aún así se recaudó 1.000 euros de donantes anónimos. Aquel 21 de noviembre, nada más salir el coche fúnebre del palacio que había sido su refugio, las hermanas de Santa Ángela de la Cruz le tiraron claveles a su paso. «Nadie sabe, ni siquiera yo mismo, lo que ella pudo hacer por las monjas y por el colegio de niñas huérfanas, pero ese gesto dice mucho», comentaba el director espiritual de la duquesa, Ignacio Sánchez-Dalp. Cayetana Fitz-James Stuart y de Silva, heredera del riquísimo patrimonio de una casa de más de cinco de siglos de historia, sabía que su mejor legado era el de la caridad. Sin ser consciente siquiera de sus propias deudas. Lo contaba también el duque de Arjona el otro día durante la presentación de las conferencias en la Fundación Cajasol por el centenario de su nacimiento que se cumple este 28 de marzo. Cuando se interesó por las cuentas, Cayetano descubrió una deuda de 14 millones de euros. Para su sorpresa, su madre destinaba 480.000 euros fijos en donaciones y el ultimo año había aportado 520.000 euros extra. «Un millón en un año con una deuda de 14 millones de euros que ella no sabía», se sorprendió el pequeño de los hijos varones de la duquesa. Su labor solidaria empezó muy de jovencita. Gran benefactora de los Salesianos desde 1944, su figura fue clave para la reconstrucción de sus centros educativos en Madrid. Aunque en la mayoría de los casos su ayuda fue silenciosa, en otras se valió del poderío de su linaje para comprometer a más gente. Así, en 1959 transformó el Palacio de Liria en una pasarela de moda con un desfile de Dior para recaudar fondos para el orfanato salesiano. Y en 1965, organizó en la Casa de Pilatos de Sevilla u destacado baile a favor de la Cruz Roja , otra de sus grandes organizaciones beneficiarias. Fue, además, presidenta de la Asociación de Donantes de Sangre entre 1961 y 1987, así como una gran defensora de los animales. Pero si en algo se empeñó con mayor ahínco fue en ayudar a los afectados por una terrible enfermedad. Cayetana fue presidenta de honor de la Asociación Sevillana de Esclerosis Múltiple (ASEM), a la que acompañó hasta en momentos en los que ella ya no andaba bien de salud. La presidenta de la asociación, Águeda Alonso, lo deja meridianamente explicado en el documental 'Cayetana, la duquesa de todos' que se estrena este sábado en Canal Sur: «Como ella, ninguna». Su cercanía con el resto de ciudadanos, en especial con los andaluces, viene dada, además de por su filantropía, por sus propias aficiones. Pocas cosas despiertan más pasión en Sevilla que el fútbol y Cayetana se dejó llevar por el fervor bético . En 2005, asistió al palco de honor del Vicente Calderón para la Final de la Copa del Rey y resultó ser un talismán. El conjunto verdiblanco ganó en la prórroga al Osasuna, ganando un título que se le resistía desde 1977. Además, la duquesa estuvo invitada en muchos partidos en el estadio Benito Villamarín, donde solía asistir acompañada de algunos de sus hijos. La llamada duquesa pop era, además de una amante de las artes plásticas, de todo lo que tenía que ver con el universo gitano, en especial el baile flamenco. Y aunque fuera ya octogenaria, también tenía sus ídolos musicales, casi como si fuera una adolescente. Tal es el caso de David Bisbal, a cuyos conciertos asistía cada vez que podía. En enero de 2013, la noble mostró su apoyo al cantante almeriense en el cierre de su gira acústica en Sevilla, en un evento al que acudió con el ya por entonces su marido Alfonso Díez.
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