La Opinión de Málaga
Hay un instante, un momento, un soplo, diez segundos, en uno de los multitudinarios, populares y elogiadísimos desfiles del diseñador mallorquín Miguel Adrover (Calonge, Baleares, diciembre de 1965) en Nueva York, la ciudad fascinada por su arte, originalidad y desparpajo, único, hasta concederle el prestigioso galardón CFDA Award, los premios que reconocen, a nivel mundial, la excelencia y la innovación en el diseño de la moda, en el que su ayudante se le acerca, sigilosamente, y le dice al oído: “Ha venido, está aquí, Anna Wintour, quiere verte”. Adrover, que está retocando a una modelo, casi sin mirar a su ayudante, le viene a decir, no, le dice, con un par de gestos “que se espere, ahora no puedo”.
Go to News Site