El Comercio
Siempre me ha intrigado la naturaleza del voto como un derecho y una obligación a la vez, según declara nuestra propia Constitución. Desde la óptica de un abogado, esto no tiene mucho sentido. Los derechos y deberes van de la mano, pero en circunstancias en las cuales sus titulares son distintos. Si una persona tiene un derecho significa que los demás estamos obligados a respetarlo. Pero si el ejercicio de un derecho es forzoso para su titular, uno pensaría que deja de ser lo primero.
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