ABC
El Madrid prolongó su espectacular racha en liga con una nueva victoria, esta vez en casa del Girona. Los blancos, aunque felices tras la bocina final, sufrieron de lo lindo para controlar el trance anotador de Livingston y la valentía de los catalanes, que por momentos parecieron capaces de trastabillar al líder. Pero, en el último cuarto, los blancos sacaron a pasear su legendario instinto de supervivencia y, gracias al acierto de Feliz, Hezonja y compañía, volvieron a casa con otro triunfo en el zurrón. El Madrid no cae en la competición doméstica desde el cuatro de enero , y a ver quién es capaz de derrotarlo de aquí al final de temporada. Sin Campazzo, Deck y Llull, merecido descanso para tres de los hombres más en forma de su plantilla, comenzó a bailar el Madrid al ritmo de Maledon , exquisitas unas bandejas tan elásticas como indefendibles. Sin embargo, el Girona era todo coraje, valiente su presión, un conjunto sin miedo solo minimizado por el talento de Hezonja , que una vez más se erigía como líder de los merengues. Su decisión envalentonó a los más tímidos, como Procida o Abalde, y al final del primer cuarto los de Scariolo ya ganaban por nueve. El acierto en el triple permitió a los locales resurgir, especialmente efectivo Needham , uno de los más bajos de la liga con sus 180 centímetros, autor de dos dianas que obligaron al Madrid a soltar a Garuba . El internacional español, a base de zarpazos, rebajó la euforia catalana. Hizo de todo y casi todo bien para que los visitantes, también gracias a las virguerías de Lyles, retomaran el control. Un dominio efímero en cualquier caso, pues el Girona, de la mano de Livingston , pillo como él solo, llegó al descanso rebosante de vida. El de Nueva Jersey no aflojó ni lo más mínimo tras el paso por los vestuarios, y eso que tenía a todo un perro de presa como Feliz pisándole los talones. Como en la primera parte, Hezonja acudió al rescate, autor el croata de siete puntos consecutivos que permitieron a los merengues ganar algo de oxígeno. Maledon, Lyles y Feliz siguieron su ejemplo y, ya sofocado el efecto Livingston , el Madrid, letal desde el triple, aprovechó para pisar el acelerador y así encarar el último cuarto con una ventaja de seis tantos. El Girona, aunque herido, encontraba héroes por doquier, como Vildoza , Geben o Maric , para evitar que los blancos ejecutasen el arreón final. Una misión casi imposible ya que, el equipo dirigido por Scariolo, incluso en un día de rotaciones y soso, posee tanta calidad que casi siempre acaba decantando la balanza a su favor. Así, Hezonja, Tavares y Feliz se bastaron para asegurar el sufrido triunfo.
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