ABC
A un maratoniano como usted, preguntarle qué supone el deporte igual le suena raro. El deporte es algo que descubrí ya con 40 años, pero me ha ayudado mucho, a lo largo de mi vida. Llevo 30 maratones, aunque mi marcha es lenta. Pero llego a la meta. El deporte es vital para el bienestar físico, mental y social, porque te permite relacionarte. Y, de todos esos momentos, ¿cuál le ha hecho más feliz? Son muchos. Crecí en un ambiente en el que el fútbol era el deporte oficial, allá por los 50'. Y era un deporte que atraía mucha competitividad entre Sevilla Y Betis. Aquello tenía un impacto social importante, el pertenecer a un equipo, defenderlo... es un bonito recuerdo. Pero, en su casa, estaba casi prohibido hablar de fútbol. ¿Qué pasó? Eso hay que situarlo en mi adolescencia. En mi casa se podía y, por supuesto, se sigue pudiendo hablar. Pero en aquellos años, el fútbol se convertía en una competitividad brutal. Y generaba conflictos. ¿Es usted sevillista o bético? Al principio era del Sevilla . Pero con los años, lo que en realidad quería era que tanto el Betis como el Sevilla ganaran a los otros equipos El que Iniesta, Paula Badosa o Simone Biles hayan hablado públicamente de sus problemas mentales ¿ha sido fundamental para que dejara de ser un tema tabú? Absolutamente. Una de las grandes barreras para atajar la enfermedad mental es el estigma que marca este tipo de patologías. Los prejuicios no permiten buscar ayuda. Iniesta, Ricki Rubio, Phelps…han jugado un papel muy constructivo en la aceptación de los problemas emocionales como algo superable. Su imagen es muy positiva para contrarrestar ese estigma. Por un futbolista se pagan millonadas y se le exige rendimiento inmediato. ¿Cómo pueden sortear la ansiedad, siendo testados minuto a minuto? A través de la autoestima, que es la forma en que te quieres, cómo te valoras, qué partes de tu ser admiras y cuáles no encajan con tus ideales. Ahí entramos en el campo del 'debería': debería haber ganado ese partido o ese balón de oro. Hay que valorar cómo nos sentimos con nosotros mismos. No sólo cuando logramos un objetivo, sino también cuando no lo logramos. Si un deportista le pidiera ayuda ¿cuál sería su primera recomendación? Yo empezaría por ahí. En el deporte, el jugador se pone a prueba de una forma pública. Y esto añade el impacto que tiene el éxito y el fracaso. Están sometidos a unas presiones sociales y emocionales muy duras. Habría que trabajar la autoestima. ¿Cuál es el deportista más estable en el plano emocional? Rafa Nadal. Le conozco personalmente. Y Carlos Alcaraz , con distinta personalidad, eso sí. Estrena usted libro. 'El regalo de los años' y, para algunos deportistas, los años son de todo menos un regalo. El primer paso es aceptar que genéticamente estamos hechos para envejecer y esa palabra se asocia a caducidad, falta de habilidades. Y más, en un deportista. Es importante prepararnos para esa tercera etapa. Dejar de ser idolatrado no es fácil. Pero mira: el 80% de los mayores de 65 años se sienten felices. Con la madurez, nos acordamos más de las fotos agradables de nuestra vida que de las que no lo son. Eso está demostrado. Por eso es importante que los futbolistas jóvenes empiecen a pensar que cómo vivirán esa otra etapa de la vida. A Pep Guardiola le cuesta hablar de fracaso porque, dice, en el deporte se pierde más que se gana ¿Está de acuerdo? Sí. El fracaso es más frecuente que la victoria. Hay elementos compensatorios, cuando no ganas, porque esos futbolistas, en su día a día, tienen momentos en los que pueden sentirse satisfechos, más allá de los resultados del partido. Bien aprendiendo o ayudando a otro ser humano, que es de lo más gratificante que hay. ¿Qué deberíamos aprender de los deportistas? A hablar más con nosotros mismos. No nos lo enseñan. Te dicen que des las gracias y que pidas por favor, pero nadie te dice que te trates bien a ti mismo. Algunos sí lo hacen. Vemos en el tenis y en el fútbol que se animan, se corrigen…Deberíamos aprender a hacer eso. Se disputa una final de una competición y le dicen que entre al vestuario del equipo que la ha perdido ¿qué es lo primero que les dice? Contadme, decidme lo que estáis pensando. Lo primero que necesitan es entender lo que les ha pasado. Y, a partir de ese momento, ¿algún consejo? Es que lo ideal es que lleguen ellos mismos a ese consejo. Al expresar el sentimiento de fracaso, llega un momento en que acaban minimizándolo, desean hablarlo con la novia o los amigos y empieza a funcionar la autocompasión, el quererse a uno mismo. Eso es lo que hay que sacar de ellos. Ahora le saco de ese vestuario y le llevo al de los que han ganado. Después de felicitarles ¿se les dice algo? Esto es más fácil. Pero iría uno a uno para que también puedan expresar cómo interpretan el triunfo. Unos dirán que han sacado todas sus cualidades, pero seguro que habrá quien se acordará de su madre y de aquel que le ayudó en un momento concreto. Y es también importante ver cómo se interpretan las victorias. ¿Hay ambiente mundialista en Estados Unidos? El fútbol, aquí, no es un deporte 'oficial', por decirlo de alguna forma. Nueva York, con 9 millones de habitantes, no tiene un estadio de fútbol. Pero sí hay algo de ambiente y va creciendo. Sobre todo, porque en determinadas ciudades hay ciudadanos de otros países donde el fútbol sí es muy importante. ¿Le ilusiona la selección? Mucho. En general, me ilusiona todo nuestro deporte. Entonces, ¿quedamos en que el secreto de la felicidad no está en ganar un título? Habría que preguntar a ese deportista si eso es lo que te hace feliz. A cada cuál nos hace feliz algo: el amor, el placer…
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