El Periódico Extremadura
Como la realidad está tan fea, una, en la ficción, prefiere alegrarse la vista y el espíritu con objetos y personas bonitas que hartarse de las raves de Sirat, película donde solo su director es guapo, guapísimo, odar un repaso al catálogo de los ministros y ministras de Hacienda. Por eso, y porque es muy mirada con el asco, no pudo pasar en Torrente 1 del repugnante puré que Segura le preparaba a Tony Leblanc y después se ha visto incapaz de ver ninguna cinta de la saga que tanto arrasa.
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