ABC
José Ángel Saiz Meneses afronta su quinta Semana Santa como arzobispo de Sevilla y habla con ABC de todo ello y de otras cuestiones relacionadas con la Diócesis y con otras de carácter general. La entrevista tuvo lugar en el Palacio Arzobispal durante la tarde del pasado miércoles. -Algunos barrios de Sevilla con una alta tasa de inmigrantes han saltado a las páginas de los periódicos y de los telediarios por quejas vecinales y conflictos de convivencia. ¿Qué opinión tiene sobre esto y sobre la regularización masiva de más de medio millón de personas inmigrantes aprobada por el Gobierno? -La inmigración tiene tres polos. Los tres son importantes y tienen que estar en funcionamiento. El primero, nosotros, los que acogemos, que debemos tener una actitud de apertura, de acogida solidaria al hermano necesitado que llama a nuestra puerta. Un cristiano no podría reaccionar de otra manera. Hermanos necesitados que huyen de la muerte, de la miseria, de la guerra, llaman a nuestras puertas. El segundo eje es el de los inmigrantes, que han de tener una actitud de integración leal y real en la nueva sociedad de la que pasan a formar parte y en la que son acogidos. Lo que no pueden hacer es llegar imponiendo sus usos y costumbres. El tercer polo son las administraciones, los gobiernos de los países, pues tiene que haber una colaboración también eficaz entre el gobierno de acogida y el gobierno de origen. Una colaboración y tienen que procurar asegurar que se respeten los derechos tanto de los inmigrantes que van huyendo de la miseria, que luego pueden ser víctimas de las mafias que los explotan y acabar siendo víctimas de otra explotación en el país de llegada. Si su situación es irregular, por parte del gobierno de partida y del gobierno de acogida tiene que haber también una colaboración que asegure los derechos tanto de los inmigrantes que llegan como de los autóctonos que están en su país y de la sociedad que los que los acoge. Si esos tres polos y esas tres actitudes funcionan, no tiene por qué haber problema. Donde hay seres humanos habrá dificultades y problemas por la condición humana, pero eso bien organizado se pueden minimizar mucho los riesgos. Y puede ser muy beneficioso para las personas que llegan y para la sociedad que los acoge. -Jaime Conde, párroco de la Oliva, en el Polígono Sur, comenta que la integración de los inmigrantes latinoamericano es muy buena pero que no puede decir lo mismo de muchos inmigrantes musulmanes. -En Sevilla no hay una inmigración musulmana excesiva. En Cataluña, sí. Y donde yo fui obispo antes, Tarrasa, es la ciudad de Cataluña donde hay más inmigrantes musulmanes después de Barcelona. Allí hubo unos problemas antes de yo llegar, pero después había una buena relación. El inmigrante, de la religión o etnia que sea, debe integrarse en la sociedad que lo acoge. Debe mantener su fe, evidentemente, y sus costumbres en la medida en que pueda y en la que no interfieran en los derechos de los ciudadanos del país que lo acoge. -¿No sería más conveniente para ajustar esos tres polos de los que habla que la regularización fuera más personalizada y menos indiscriminada que la que se ha aprobado? -Tiene que ser ordenada, lo que no se puede es ir a golpes de bandazos. Los gobiernos de los estados tienen que coordinarse y hacerlo de una forma más ordenada y racional por el bien de los inmigrantes y de los autóctonos. -Varios párrocos de los barrios más pobres de Sevilla -y de España- como Sergio Codera y Jaime Conde han dicho que las «paguitas» masivas están alentando, en la práctica, la pobreza estructural en esas zonas, es decir, que se han convertido en una forma de vida. ¿Cuál es su opinión? -Es un tema muy complicado y hay que tener todos los datos para poder emitir una valoración o un juicio. A mí me duele que que todos los años Sevilla, que tiene riqueza material y económica, además de riqueza cultural, histórica, artística, religiosa y espiritual, esté todos los años encabezando el ranking de barrios pobres en España. Yo creo que hemos de ser inconformistas, no resignarnos a eso y luchar para salir de esa pobreza. La Iglesia, a través de las parroquias, Cáritas, ONGs católicas y ONGs no católicas, está trabajando muy bien pero tiene unos límites. Esta tarea de dar de comer al hambriento, de beber al sediento, pagar las facturas, es muy importante. Un segundo nivel es capacitar a las personas para que en el futuro se puedan ganar la vida con dignidad, sin estar dependiendo de las paguitas y los subsidios. Pero después hay otro nivel más estructural que depende más de las administraciones. Es un tema muy complejo pero hay iniciativas como un Patronato de la Vivienda que presido y que es una fundación civil. Y que alquila pisos a precios bajísimos y también los arregla. He estado en el Polígono Sur y los Pajaritos hablando con mucha gente pero vi en sus miradas esperanza. Esperanza. Y eso es bueno, por más que a veces fracasemos. No perder la esperanza y seguir luchando. También me llegan a veces noticias de hermandades que apadrinan a niños y que consiguen que estén escolarizados y acaben bachillerato. Y algunos acaban una carrera. Eso es un pequeño milagro o un gran milagro. Hay que seguir por un lado ayudando en lo material, promocionando para que se pueda ganar la vida con dignidad. Y después también haciendo sensibilidad, sensibilización y denuncia profética para que los que tienen más posibilidades, el poder económico digamos, y el político, se muevan y y se busquen y se encuentren soluciones. -Jesús predicaba que había que enseñar a pescar más que dar pescado. ¿No es eso lo que están diciendo los párrocos del Polígono Sur o los Pajaritos? -Claro. Respecto a las paguitas y los subsidios, hay un nivel en que hay que hacerlos, porque no vas a dejar que se mueran de hambre. La picaresca hace que haya gente que se aproveche y eso hay que controlarlo también para que se le den a los que lo necesitan de verdad. Para que no haya pícaros que se aprovechen. Y luego hay que conseguir un cambio que no es nada sencillo que es el de los cambios más estructurales y que se les pueda eso ofrecer trabajo. -¿Un cambio de mentalidad? -También.
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