El Periódico Extremadura
Toda buena historia debe incluir una dosis de amor para ser redonda y, en este caso, la de Manuel Barba Martínez comenzó lejos de Mérida, en las aulas de Salamanca, en su etapa universitaria, donde conoció a la emeritense María José Delgado. Lo que nació entonces como una relación entre dos jóvenes acabó cambiando el rumbo de su vida y trayéndolo desde Ponferrada hasta la capital extremeña, donde no solo formó una familia, sino que encontró además una pasión inesperada y profunda: la Semana Santa.
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