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Un mes y un día después del comienzo de la guerra contra Irán, las señales de la Administración Trump parecen contradictorias: habla de negociaciones mientras despliega una potente fuerza militar en Oriente Próximo. ¿En qué momento estamos? Javier Gil, investigador del Instituto Cultura y Sociedad de la Universidad de Navarra, ofrece su análisis:«Bueno, yo creo que todo parece indicar que Trump está buscando una salida a este conflicto, está buscando ponerle fin». A nivel militar, Estados Unidos ha destruido prácticamente todos los objetivos marcados: la Marina iraní, su Fuerza Aérea, misiles, drones y programa nuclear han quedado muy debilitados. Sin embargo, la presión económica por el estrecho de Ormuz y el alza del precio del petróleo obligan a buscar una solución rápida. Irán sigue atacando objetivos en el Golfo Pérsico que desestabilizan los mercados internacionales. Gil recuerda una realidad clave de todo conflicto: «al final en un conflicto, pues como se dice, el enemigo también vota, el enemigo también decide, no todo depende de lo que tú hagas y lo que tú decidas». Las posiciones actuales son completamente opuestas. Estados Unidos exige el fin del programa nuclear y desmilitarización, mientras Irán reclama compensaciones económicas, control sobre el estrecho de Ormuz y el desmantelamiento de bases estadounidenses.«Estamos ante dos posiciones maximalistas y esto lleva a que Trump busque alguna forma en la que pueda presionar Irán para que se decida terminar la guerra». Ante el bloqueo, se considera actuar sobre islas clave del Golfo Pérsico como Khar, Larak o las reclamadas por Emiratos Árabes Unidos. «Y de ahí esta opción de bombardear o tomar algunas de estas islas estratégicas en el golf pérsico… la intervención sobre el terreno tendría como objetivo forzar una especie de rendición. Gil advierte de los riesgos, especialmente si se ataca la isla de Khar, por donde pasa el 90% de las exportaciones de petróleo iraní:«Sería un golpe decisivo para la economía de Irán, pero tendría dos desventajas. Una es que aumentaría todavía más el pánico en los mercados internacionales… y luego correría el riesgo de que los marines desplegados se convirtieran en objetivo para estos drones y misiles iranís». Gil señala que Israel también tiene interés en terminar la guerra lo antes posible por limitaciones demográficas y económicas. Además, Irán exige el cese de la ofensiva israelí contra Hezbolá en Líbano como condición para cualquier acuerdo. Trump quiere poner fin al conflicto y, en cierta medida, Irán también, aunque buscando salvar la cara. Como concluye Javier Gil:«las posturas son claras. Trump quiere ponerle fin. Y Irán quiere ponerle fin, pero una forma en la que puedan decir que ha salvado la cara o que ha puesto un coste muy alto a Estados Unidos».
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