ABC
La luz es fuente de bienestar y malestar, pero también una aliada terapéutica científicamente demostrada. Prueba de ello es que infrarrojos o rayos ultravioletas, no visibles para nuestros ojos, se están usando a nivel sanitario desde hace más de un siglo por los efectos de sus radiaciones. Hace más de un siglo, en 1903, el Nobel de Medicina recayó en Niels Ryberg Finsen, un médico danés que fue pionero porque vio que con fototerapia podía penetrar en la piel y los tejidos. Desde entonces han sido muy útiles, no hace falta decirlo, para relajar músculos, estimular la circulación o aliviar dolencias e históricamente han estado recetados en consultas de fisioterapia o para tratamientos dermoestéticos, por poner solo unos ejemplos. Siguiendo... Ver Más
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