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La vida en comunidad puede ser complicada, especialmente cuando un vecino genera ruidos constantes y molestos. Ya sea por arrastrar muebles, tener la televisión a un volumen excesivo o taconeos a deshoras, la situación puede volverse insostenible. El experto inmobiliario Vicens Soler, en un vídeo de su cuenta de TikTok, explica qué pasos se deben seguir para atajar este problema, recordando que vivir en comunidad no significa resignarse. Para poder actuar, es fundamental que los ruidos sean "habituales, importantes y demostrables", según Soler. El primer paso es siempre hablar con el vecino, ya que "a veces ni siquiera es consciente de lo que está provocando". Si el diálogo no funciona, es crucial empezar a documentar todo: registrar días y horas, grabar vídeos o audios desde la propia vivienda y recopilar mensajes o testimonios. En casos de ruido grave, se debe llamar a la policía local para que levanten acta. El siguiente paso es formalizar la queja. El experto recomienda enviar un "requerimiento fehaciente, un burofax" al vecino ruidoso. Este paso es muy importante, ya que deja constancia legal del aviso. Además, se debe comunicar la situación al presidente de la comunidad, una figura clave en la resolución del conflicto, tal como establece la Ley de Propiedad Horizontal. Si las molestias persisten, el presidente, con la autorización previa de la junta de propietarios, puede interponer una acción de cesación, lo que implica llevar el asunto a juicio. En este procedimiento judicial, la comunidad puede solicitar el cese inmediato de las actividades molestas y reclamar una indemnización por daños y perjuicios. La base legal para estas medidas se encuentra en el artículo 7.2 de la Ley de Propiedad Horizontal (LPH). Este artículo regula la mencionada acción de cesación, un mecanismo que permite a las comunidades actuar contra propietarios o inquilinos que realicen actividades prohibidas, dañosas o molestas. Para llegar a una sanción tan severa como la privación del uso de la vivienda, el proceso es estricto. Tras el aviso por escrito del presidente, si el infractor no cesa en su conducta, se debe convocar una Junta de Propietarios para autorizar la presentación de una demanda. En el juicio, será necesario aportar todas las pruebas recopiladas, como actas policiales, mediciones de decibelios o testigos. Si la sentencia es favorable a la comunidad, el juez puede ordenar el cese del ruido y, en los casos más graves, imponer la prohibición del uso de la vivienda. Las consecuencias varían según quién sea el infractor. Si es el propietario, se le puede prohibir el uso de su propia casa por un período de hasta tres años. Si es un inquilino, el juez puede decretar la extinción definitiva del contrato de alquiler y su expulsión inmediata, una medida similar a la que se aplica cuando un vecino es perjudicial para el inmueble, como se ha visto en otros casos relacionados con la LPH. Finalmente, si el presidente de la comunidad no actúa, el propietario afectado no queda desprotegido. Vicens Soler aclara que "el Tribunal Supremo ha admitido que ante la pasividad de la comunidad, un propietario puede ejercer individualmente la acción de cesación en defensa de su propio derecho". Esto abre una vía para que los vecinos puedan defenderse directamente si la comunidad no responde.
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