ABC
En 1898, fecha más que significativa, se publicó 'La barraca', una novela de Vicente Blasco Ibáñez ambientada en la Huerta valenciana, concretamente en Alboraya. En ella cuenta la historia de una familia de jornaleros, los Batiste Borrull, que se instalan en una barraca abandonada y deciden cultivar una parcela que los vecinos del pueblo han boicoteado durante años contra el propietario de las tierras; los hortelanos vecinos hacen imposible el asentamiento a estos forasteros y les impiden el trabajo honesto con violencia y crueldad. 'La barraca' fue llevada al cine por Roberto Gavaldón en 1945 y en 1979 se rodó una exitosa serie de televisión con, entre otros, Álvaro de Luna, Marisa de Leza, Victoria Abril y Lola Herrera. Pero nunca había sido llevada a escena... Hasta ahora. La encargada de hacerlo ha sido Marta Torres y la función, que estará en el Teatro Fernán Gómez del 21 de mayo al 21 de junio, está dirigida por Magüi Mira y cuenta con ocho intérpretes: Daniel Albadalejo, Antonio Hortelano, Patricia Ross, Jorge Mayor, Antonio Sansano, Claudia Taboada, Elena Alférez y Jaime Riba. «La novela -dice Marta Torres- conmociona por la actualidad de sus personajes y de sus conflictos. 'La barraca' habla de la subida injustificada de los alquileres, de desahucios, de acoso infantil y del enconado enfrentamiento entre nativos e inmigrantes». Magüi Mira se estrena como directora en el Teatro Fernán Gómez, el escenario madrileño que pisó por primera vez como actriz (en 1980), en la emblemática 'La noche de Molly Bloom'. Se confiesa emocionada y habla de dos palabras que marcan tanto su trayectoria profesional como el sustento de 'La barraca': compromiso y crecimiento. «Los dos temas están en la obra -asegura-. 'La barraca' es una historia de siempre que nos habla de la eterna lucha entre la razón y la violencia, de una comunidad enferma con comportamientos salvajes. Una historia que nos habla de la identidad tan necesaria que nos da el arraigo a la tierra en la que nacemos. Esa tierra que se convierte en desierto sin su alimento principal, el agua. Es una historia que nos conecta con la estrecha relación de la identidad y la autoestima; con la vida real, la que percibimos y entendemos a través de los sentidos; una historia que nos hace tomar conciencia de la necesidad imperiosa del conocimiento para crear espacios donde la convivencia sea pacífica y sostenible». La raíz del conflicto, insiste Magüi Mira, «es el rechazo -una palabra aterradora- al que es diferente; no le dejan entrar en la comunidad y le cierran el paso, pero el diferente no se quiere ir y dice la palabra mágica: '¡No!' Y no se rinde». El diferente es la familia Batiste, que encabeza su patriarca, interpretado por Daniel Albaladejo: «Hemos hecho un espectáculo que es poesía en movimiento -dice el actor-, un espectáculo que te atrapa, que te agarra la tripa, que no te la suelta hasta el final, y que te interpela continuamente en lo que estamos viviendo, con lo que estamos pasando y lo que estamos sufriendo». La tierra es el elemento clave. «Está en nuestro ADN -sigue Albaladejo-; a veces no recordamos de dónde venimos, pero las células son muy inteligentes y nos llevan a ese lugar de donde venimos, a ese ser primitivo que somos, a esa gente que ara la tierra con sus manos, que necesita cultivar para vivir, que necesita esforzarse por darle lo mejor a la familia». Todos ellos, continúa, están encima del escenario. «Aquí no hay ni buenos ni malos. Aquí hay gente que lucha por sobrevivir y por llegar mucho más lejos y tener una esperanza. Esta historia empieza con el hambre, con la miseria, con la esperanza y con la huida, cuatro palabras que marcan la dirección hacia donde va esta barraca».
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