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Jimmy Barnatán: «'En el camino' debería ser lectura obligatoria en los colegios» | Collector
Jimmy Barnatán: «'En el camino' debería ser lectura obligatoria en los colegios»
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Jimmy Barnatán: «'En el camino' debería ser lectura obligatoria en los colegios»

Desde que 'On the road' ('En el camino') se publicó hace ya casi setenta años, innumerables parejas de amigos han fantaseado con marcarse un viaje por Estados Unidos siguiendo el rastro de sus protagonistas, Sal Paradise y Dean Moriarty. Imposible saber cuántos lo han hecho de verdad, pero en ese selecto grupo de aventureros ahora también están los inclasificables Jimmy Barnatán y Mike Inverno, dos artistas todoterreno que se han puesto a las órdenes de los directores Rosa García Loire y Miguel Hualde en el documental 'Sal & Dean. Tras los pasos de Keroauc' , un homenaje a la revolucionaria novela (con guion del propio Barnatán) que se estrena el próximo viernes 22 de mayo en cines. -¿Cuándo leyeron la novela por primera vez, y cómo llegaron a ella? ¿Qué sensación les dejó? (Jimmy Barnatán) Leí por primera vez 'On The Road' con 13 o 14 años. Mi padre Marcos-Ricardo Barnatán es el primer traductor de la poesía de la Beat Generation al castellano así que era una lectura «obligatoria». No solo por el «legado familiar» sino para comprender la importancia y la ruptura que significó a nivel literario y cultural la novela. Me dejó una sensación muy grata, precisamente por eso, porque habla de lo extraordinario de la libertad, de lo extraordinario del horizonte, de una energía vital absoluta, y leer eso con 14 años es perfecto. Para mi sería una lectura obligatoria en los colegios, pero ahora no sé si hay siquiera lecturas obligatorias… (Mike Inverno) Descubrí 'On the Road' siendo bastante joven, en un momento en el que buscaba historias que hablaran de libertad y de identidad. Llegué a ella casi por casualidad, pero tuvo un impacto muy profundo. Más que una novela, me pareció una invitación a vivir, a moverte, a salir de la zona de confort. Me dejó una sensación de urgencia, de querer experimentar el mundo por uno mismo. -¿Cómo explicarían la influencia de la obra de Kerouac en la cultura americana, y mundial? (J.B) Marcó con sus coetáneos un antes y un después en la manera de contar la vida. No solo en terminos narrativos y de estructura literaria, que también, sino en conceptos ideológicos y vitales. Leyendo un poema de Ginsberg o Lamantia, escudriñando los capítulos de Los Vagabundos del Dharma de Kerouac, o inmiscuido en lo fragmentario y duro de Borroughs en El Almuerzo desnudo uno no lee libertad, la mastica y la puede tocar con sus propias manos. (M.I) La obra de Jack Kerouac representa una ruptura con lo establecido. Introdujo una forma de narrar más libre, más visceral, que influyó no solo en la literatura, sino también en la música, el cine y la cultura juvenil. Su visión del viaje como experiencia vital ha trascendido generaciones y sigue siendo relevante hoy en día en todo el mundo. -¿Cómo se gestó la idea de hacer este documental? (J.B) Mike tenía en la cabeza la idea de ese gran viaje. Al principio con su padre (sin su genial y continuo apoyo y support habría sido imposible hacer esta película) y cabalgando America sobre una Harley… Pero finalmente, se presentó en un concierto mío y de una manera casi exacta al primer encuentro de los personajes Sal Paradise y Dean Moriarty, Mike se quitó sus míticas gafas ahumadas y me dijo: ¿Te acuerdas de mí? Soy Mike Inverno y te voy a llevar a América… ¡Todo lo demás está en el celuloide! (M.I) La idea surge de una inquietud personal: ¿qué queda hoy de ese espíritu de libertad que retrataba Kerouac? Junto a Jimmy Barnathan decidimos recorrer físicamente ese mismo camino, pero desde una mirada contemporánea. No queríamos hacer una adaptación, sino una reinterpretación viva, enfrentándonos a la América actual. -¿Cómo seleccionaron a los personajes que son entrevistados? (J.B) Hubo un trabajo titánico previo pero si algo tiene la novela, si algo tiene 'El Viaje' con mayúsculas es un esqueleto libre. Encontramos decenas de personajes que como en el libro entraban y salían de nuestro propio viaje y sus testimonios se convirtieron en esenciales para el proyecto. Además el formato documental tiene intrínseco ese espíritu libre. No de la improvisación, que eso es otra cosa… (M.I) En realidad, no hubo una selección tradicional. Muchas de las personas que aparecen en la película surgen de forma orgánica durante el viaje. Son encuentros reales, espontáneos, que reflejan la diversidad de los estados por los que pasamos. Eso le da autenticidad al proyecto. -¿Cuáles fueron los momentos más mágicos del viaje? ¿Y los más duros o decepcionantes? (J.B) Decepcionante no hubo, para mí, ni un solo segundo desde que salimos de New York hasta llegar a San Francisco. Ni uno solo. El viaje en sí fue mágico. Un truco del destino, una cabriola repleta de millas, de noches y de personajes anónimos, de pueblos pequeños, de paisajes indescriptibles… Hemos seguido el camino de uno de los grandes prestidigitadores de la literatura. (M.I) Los momentos más mágicos fueron aquellos en los que sentías que el tiempo se detenía: conversaciones inesperadas, paisajes inmensos o tocar la guitarra en lugares cargados de historia. Los más duros tienen que ver con enfrentarte a ciertas realidades sociales actuales en Estados Unidos, que contrastan con la idealización del viaje en la novela. -En este sentido, ¿como han visto la situación actual de la sociedad estadounidense? (J.B) Viajamos hace tres años y yo me encontré con 13 estados (¡¡¡de 50!!!) amables y acogedores, con 13 sociedades distintas porque Estados Unidos es un continente inabarcable nada más y nada menos que de 50 estados. Y que cada uno es de su padre y de su madre. Por eso, hablar de una sola sociedad a mí me resulta muy complicado e inexacto. Pero no tuvimos ningún problema durante el camino, salvo los que se pueden presuponer si te metes por equivocación en la calle errónea de la ciudad errónea. Nosotros hicimos nuestro camino igual que lo hicieron Kerouac y Cassady. (M.I) Nos encontramos con una sociedad muy diversa, pero también con muchas contradicciones. Hay una mezcla de hospitalidad y dureza, de apertura y tensión. El viaje nos permitió ver distintas caras del país, lejos de los clichés. -¿Alguna anécdota bizarra, divertida o terrorífica? En el camino a veces aparecen percances u obstáculos inesperados… (J.B): Hay que ver la película… (M.I) Hubo muchas situaciones inesperadas que marcaron el viaje. Conocimos, por ejemplo, a un predicador en un pequeño pueblo perdido llamado Randy, que de alguna manera «bendijo» nuestro recorrido. También nos cruzamos con personajes muy peculiares, como un vaquero armado que parecía salido de otra época. En el camino encontramos a un vagabundo que, curiosamente, nos orientó sobre la ruta a seguir, y pasamos por pueblos donde la presencia de armas era habitual, lo que generó cierta tensión en algunos momentos. En uno de los trayectos paramos en un bar nocturno clásico americano, un lugar muy auténtico donde hicimos muy buenas migas con el dueño. Al despedirnos en la puerta, nos ofreció probar una especie de gusanos que eran típicos de ese pueblo, una experiencia tan sorprendente como difícil de olvidar. A lo largo del viaje también conocimos tatuadores, camareras y personas que vivían historias más íntimas o clandestinas, encuentros que, en conjunto, dibujan un retrato muy humano y a veces contradictorio de la América actual. -Después de un viaje, si ha sido especial, se descubren cosas que antes uno no sabía. ¿Qué descubrieron de su compañero durante el viaje? ¿Y de ustedes mismos? ¿Y de la vida en general? (J.B): También hay que ver la película para contestarte, pero si que te puedo decir que en esta especie de epopeya americana que comenzamos con cientos de preguntas sobre la vida, sobre la sociedad y sobre nosotros mismos, encontramos muchas respuestas. Algunas están en la cinta. Tal vez lo más importante ha sido encontrar el significado de los palabras esenciales: Amistad y libertad. (M.I) Descubrí en Jimmy una gran capacidad de adaptación y una sensibilidad muy especial para conectar con la gente. A nivel personal, reafirmé la importancia de vivir las experiencias de forma directa. Y sobre la vida, que muchas veces lo importante no es el destino, sino el proceso. -¿Y de la propia novela? ¿Aprendieron algo nuevo durante el viaje? (J.B) La historia la cuentan los que a menudo callan. Los que no tienen voz. Los que viven en los márgenes del folio, en la periferia del relato. Eso aprendí de Kerouac. (M.I) Sí, entendí que la novela no es solo un relato de viaje, sino una actitud ante la vida. Al recorrer esos mismos lugares hoy, se percibe cómo el contexto cambia, pero ciertas inquietudes humanas permanecen. -¿Qué nos vamos a encontrar en el disco/BSO que se va a publicar? (J.B) Hemos tratado de mostrar en cada canción del disco que compusimos durante ese camino genial e impredecible, hemos tratado, digo, de ponerle notas con ritmos de música americana (que transitan desde el blues al country navegando por el folk y otros afluentes) contando y cantando lo que vimos… Y como en Blade Runner: «Hemos visto cosas que vosotros no creeríais…» (M.I) La banda sonora es un elemento fundamental del proyecto. Está compuesta durante el propio viaje, con guitarra, inspirada en el blues rock americano. Cada tema refleja un estado, un paisaje o un encuentro. Es una música muy orgánica, muy ligada a la experiencia real del recorrido.

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