Agencia Andina
Durante décadas, la calidad de un producto bastaba para sostener la lealtad del consumidor. Esa ecuación ya no funciona. Hoy, en compras de alto valor, los clientes evalúan también qué pasa después: la rapidez de atención ante una falla, la claridad de la comunicación, la sensación de respaldo. Y cuando esa expectativa no se cumple, muchas veces simplemente no vuelven. Tampoco avisan.
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