COPE
La Hermandad Matriz de Almonte ya ha llegado a la Aldea de El Rocío tras completar su camino y se prepara para el fin de semana grande de la Romería de Pentecostés. A la espera de recibir a las 127 hermandades filiales que participan este año, su presidente, Santiago Padilla, ha desgranado en el programa 'Ecclesia Al Día' de la cadena COPE las claves de una celebración que califica de "fraternidad, alegría, devoción y rezos a la virgen". El Camino de Almonte es relativamente breve en comparación con el de otras hermandades, pero no por ello menos intenso. Según Padilla, este recorrido es "la ocasión de ponernos en situación de lo que vamos a vivir, es la última preparación para vivir la romería". Se trata de una mezcla de "sentimiento y de fraternidad" compartida no solo con los hermanos de Almonte, sino con muchas personas de otros lugares que se unen por ser un camino más corto y con una logística más sencilla. Los orígenes de la Hermandad de Almonte se remontan a finales del siglo XVI y principios del XVII, consolidando una "devoción veterana". La imagen de la Virgen fue colocada en el lugar a finales del siglo XIII por el rey Alfonso X el Sabio. Lo que comenzó como una devoción local en un "lugar periférico" de España, ha crecido hasta convertirse en un fenómeno con "vocación universal", según explica Padilla. Hoy, existen 127 hermandades filiales repartidas por toda España, con unas 100 en Andalucía y 27 fuera de la comunidad, en ciudades como Madrid, Barcelona o Valencia. La devoción ha cruzado incluso las fronteras nacionales, con una hermandad filial en Bruselas, la capital de Europa, y una creciente presencia en América, desde Estados Unidos hasta Argentina. Santiago Padilla subraya el carácter abierto e integrador de la romería, describiéndola como una "forma alegre y festiva de vivir la vida cristiana" que acoge a todo el mundo. El Rocío se ha convertido en una "experiencia sin barreras", como demuestra la celebración del 'Rocío sin barrera' para personas con movilidad reducida o el hecho de que la hermana mayor de la Hermandad de Huelva sea invidente. "Esto era impensable en el Rocío hace algunas décadas atrás", afirma. Esta apertura se refleja en la diversidad de sus participantes. Padilla recuerda las palabras del cardenal Bueno Monreal en 1956: "En el Rocío veo a Andalucía, vestida de Andalucía, honrando a la Virgen María". Sin embargo, hoy no solo acuden andaluces, sino también "extremeños, castellano-manchegos y murcianos" que se sienten identificados con esta manera de vivir la fe. Entre el viernes y el sábado tiene lugar la presentación de las hermandades, un acto que ha tenido que desdoblarse en dos días por el crecimiento de la romería. Padilla lo describe como "uno de los cortejos más bellos del mundo", donde cada hermandad trae lo mejor de su tierra para postrarse a los pies de la Virgen, reivindicando su propia identidad y cultura. El domingo por la mañana se celebra la Misa Pontifical, que desde el año pasado tiene lugar en un nuevo emplazamiento al borde de las marismas. Este cambio, explica Padilla, conecta a los fieles con la naturaleza exuberante que rodea la aldea. "Doñana es el santuario natural donde está localizado el santuario de la Virgen del Rocío", señala, destacando la importancia litúrgica y simbólica del momento. El momento culminante llega en la madrugada del lunes con el rezo del Rosario, el esperado Salto de la Reja y la procesión de la Virgen. Se trata, en palabras del presidente, de una "enorme responsabilidad" y el instante "más esperado". La Virgen, a hombros de los almonteños, "devuelve la visita" a cada una de las 127 hermandades filiales. Este año, la romería es aún más especial, ya que en agosto la Virgen será trasladada al pueblo de Almonte, un acontecimiento que ocurre cada siete años. Este rito, que recuerda el auxilio de la Virgen en épocas de penurias, se ha convertido en unos "ejercicios espirituales muy intensos" de nueve meses para los almonteños. La madrugada del 19 al 20 de agosto, miles de personas acompañarán a la imagen en su traslado. Además, este traslado ha obtenido un reconocimiento especial de la Santa Sede, que ha concedido un Año Jubilar. Esto permitirá que todos los peregrinos que acudan a la parroquia de Almonte durante los nueve meses de estancia de la Virgen puedan "ganar el jubileo", cumpliendo con las condiciones establecidas.
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