El Plural
Hay juegos que te conquistan por su complejidad, por sus grandes producciones en Meeples y troqueles o por reglamentos que exigen jornada de asuntos propios. Y luego estĂĄn los juegos como DNUP: los que te atrapan con una baraja de cartas, unas instrucciones que caben en una servilleta y cuatro letras. ÂżO eran solo dos?. Tuvimos la suerte de probarlo antes de su lanzamiento, junto a otros aficionados y especialistas en juegos de mesa invitados por Asmodee. Y podemos decirlo sin reservas: en cuanto terminĂł la primera partida, corrimos a pedir la revancha. Que, todo sea dicho, la ganamos nosotros. Cuatro letras, una idea genial DNUP es un juego de cartas de Asmodee diseĂąado por Kei Kajino, conocido por ser el autor del popular Scout. Las ilustraciones corren a cargo de Gilles-Romain Fonteny y Shohei Asaoka. EstĂĄ pensado para dos a cinco jugadores a partir de ocho aĂąos, dura aproximadamente quince minutos por partida y cuesta alrededor de 13 euros. El regalo perfecto para llevar al chiringuito, a casa de los suegros o a cualquier reuniĂłn sin que nadie tenga excusa para no aprender a jugarlo. El objetivo no puede ser mĂĄs claro: sĂŠ el primero en deshacerte de todas tus cartas. Simple. Pero lo que hace especial a DNUP es la profundidad que va apareciendo a medida que juegas. Ver esta publicaciĂłn en Instagram Una publicaciĂłn compartida de tefieltromuxo (@tefieltromuxo) Videoblog de Tefieltromuxo MĂĄs mecĂĄnicas de las que parecen Cada carta tiene dos nĂşmeros: uno arriba y otro abajo. Solo puedes usar el de arriba para jugar. En tu turno, colocas sobre la mesa un grupo de cartas del mismo valor. Si alguien supera tu combinaciĂłn, esas cartas te vuelven a la mano giradas, con el nĂşmero de abajo ahora arriba. Puede salvarte‌ o hundirte. Pero el juego no se queda ahĂ. Si en un momento dado no puedes o no te interesa jugar, tienes la opciĂłn de pasar el turno dando la vuelta a toda tu mano de golpe, cambiando el valor de todas tus cartas a la vez. Un recurso arriesgado que puede ser tu salvaciĂłn o tu ruina. Luego estĂĄ la posibilidad de aĂąadir cartas a la jugada de otro jugador. Algo que suena a favor pero encierra una doble intenciĂłn: puedes hacerlo para deshacerte de cartas que te sobran potenciando su combinaciĂłn, o para convertir su jugada en perdedora y obligarle a recoger toda la mesa. La generosidad, en DNUP, raramente es lo que parece. Y por Ăşltimo, la mecĂĄnica mĂĄs gamberra de todas: robar la jugada completa de un rival. Te llevas todas sus cartas, sĂ, pero del revĂŠs. A ĂŠl le quitas un problema de encima, y tĂş puedes encontrarte con un tesoro‌ o con un montĂłn de lastre que gestionar. Una apuesta de alto riesgo que en la mesa genera los mejores momentos del juego. El juego se adapta bien a cada configuraciĂłn: segĂşn el nĂşmero de jugadores se retiran unas pocas cartas del mazo, un ajuste mĂnimo que garantiza que las...
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