Cope Zaragoza
Este viernes a las 20 horas, OAKA vuelve a exigir del Valencia Basket un acto de fe, de heroicidad. Se enfrenta al Real Madrid, el señor de la competición, con once títulos. Ningún jugador taronja había jugado una Final 4 de la Euroliga. Ninguno. Entre los blancos, Llull tiene 3 títulos. Campazzo y Tavares, la gran ausencia, dos. Hezonja y Abalde, uno. Casi nada. La baja del dominante pívot caboverdiano es importante. Sus 2'21 de estatura, más sus largos brazos, intimidan, cambian tiros, los repelen... Pero nadie en el vestuario valenciano se fía del Madrid. "Aunque no esté, ellos tienen un equipazo. No hay que centrarse en eso y sí en lo que hacemos nosotros", concluyó un Badio que repite el mensaje absolutamente interiorizado por todos desde la pretemporada. Importa la identidad, ser fieles a ella, como siempre recalca Pedro Martínez, también el jueves en la previa. El rebote será clave. En ninguno de los siete choques de este curso entre ambos (Supercopa, ACB, Copa del Rey y Euroliga) los valencianos se impusieron en esta faceta. Veremos sin Tavares como es la lucha por los rechaces. "Nuestro ritmo, si marcamos nuestro ritmo podemos tener esa oportunidad. Sabemos que a partir del rebote podremos intentar llevar el ritmo del partido", analizó uno de los reyes de la escoba y recogedor, Jaime Pradilla. El niño del Valencia Basket, Sergio De Larrea, nacido en 2005, se coronó MVP en la Supercopa de Málaga ante los blancos. Como esto va de soñar sin miedo, en grande, Larry es tan prudente como atrevido. "No sé si en esta Final 4 hay favoritos, creo que todos pueden ganar y eso es lo que vamos a intentar hacer, poner nuestra parte para intentar ganar. Intentaré seguir siendo yo, seguir ayudando en todo lo posible, en defensa, en ataque, en el rebote, aportar energía en el banquillo y todas las ganas que tengo de jugar estos partidos", apostilló el vallisoletano, a quien la NBA examinará para calibrar sus posibilidades en el próximo draft. Pero nadie del equipo taronja cetra más miradas y comentarios que Jean Montero. El dominicano flota. Ha nacido para esto. "Debemos de tomarnos esto como una oportunidad, pero no solamente como una simple oportunidad. Tenemos una oportunidad real de poder ganar la Euroliga. No creo que sienta presión. Jugando al baloncesto uno se divierte, uno compite y al final de eso se vive", trituró los kilos de expectativas el mago caribeño. Si la presión de un evento así no se puede pesar, medir, tampoco se puede poner un listón claro a la ambición de un vestuario. Este Valencia Basket no se conformó cuando la serie ante Panathinaikos estuvo 0-2 abajo, cuando ya había colmado las expectativas. Le dio la vuelta a la eliminatoria y está en Atenas, aún con hambre. "¿Más ilusión o ambición en el vestuario? Yo creo que ambición, creo que somos un equipo muy ambicioso. Lo hemos demostrado, que creemos hasta el final en todo. Estamos con ganas de que llegue el partido, con esa ilusión, pero también con esa ambición de que empiece para demostrar lo que somos capaces", avisa Pradilla. El Madrid, que nunca ha perdido unas semifinales, vivirá su cuarta Final 4 en los últimos cinco años. Ha jugado 11 de las 15 últimas ediciones. Y, además, cuenta con una ligera ventaja psicológica. Desde la descomunal semifinal de la Copa del Rey en el Roig Arena, resuelta en la prórroga para los de Scariolo (106-108), los madridistas se llevaron la victoria en Euroliga (96-79) y en ACB (82-96) con relativa facilidad. El volumen de triples lanzados, más del Madrid (199), por los 193 de los valencianos, en los seis enfrentamientos de este curso. Los taronja han anotado 73, por 67 los blancos. Donde puede estar una de las claves, y eso dependerá de los árbitros (Robert Lottermoser, Mehdi Difallah y Olegs Latisevs) en parte, es en los libres. Es abismal la diferencia. Los madridistas, van casi un 40 por ciento de veces más a la línea que los de Pedro. 163 libres lanzados por los de Scariolo, por 125. Además con mejor porcentaje, 76 por ciento frente un 68. En márgenes ajustados, hay que estar fino. OAKA espera a las 20 horas a una batalla por un sitio en la final de la Final 4. Valencia Basket quiere ese sitio. Casi mil aficionados estarán empujándole. Y si ganamos, ¿qué?
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