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Escucha las críticas cinematográficas de los estrenos más destacados
Cope Zaragoza

Escucha las críticas cinematográficas de los estrenos más destacados

Estas son las críticas cinematográficas de Eduardo Casanova de los estrenos más destacados esta semana. Aunque venga con el sello del Reino Unido, estamos ante la típica comedia made in Hollywood, sumamente entretenida y sin grandes pretensiones, que garantiza 105 minutos de evasión. La incertidumbre que genera la trama, un reparto con gancho y unos solventes apartados técnicos suplen sus ligeros altibajos. Además, sorprende con varios giros en los últimos instantes. El humor negro y el típico thriller de asesinatos se alían para proporcionar una historia amena, aderezada con unas notas románticas a tres bandas. No obstante, esos méritos menguan si tenemos en cuenta que se trata del remake de Ocho sentencias de muerte (1949), con Dennis Price y Alec Guinness. Dentro de unas horas Becket será ejecutado en prisión; por eso, recibe la visita del padre Morris. Inesperadamente, se muestra dispuesto a confesarle los pormenores de los crímenes cometidos. Cuando su difunta madre se quedó embarazada, siendo adolescente, fue repudiada por el patriarca de la opulenta familia Redfellow; sin embargo, él continuó manteniendo el derecho a heredar. El único problema residía en que tenía siete parientes por delante. Lo asumió con resignación hasta que lo degradaron en el trabajo. Se le ocurrió entonces ir asesinándolos sin levantar sospechas, simulando unos accidentes fatales. Pese a lo desacertado del título en español (Good Fortune, el original), estamos ante una comedia estadounidense, con hechuras de fábula, entretenida y aceptable. En tono satírico, crítica a la sociedad materialista en que vivimos. Invita a reflexionar, aunque carece de la suficiente fuerza emotiva para redondear el discurso que construye. Con todo, proporciona momentos muy divertidos y pone en valor algunos detalles cotidianos que no apreciamos lo bastante. En cierta manera, sigue la estela de ¡Qué bello es vivir! (1946), pero reformula los aspectos dramáticos. La química que se genera entre los tres protagonistas juega siempre a su favor. Gabriel, un ángel novato, se dedica a evitar los accidentes de tráfico que sufren quienes van conduciendo y mirando al móvil. Sin embargo, se siente obligado a ir más allá cuando conoce al humilde Arj. Este documentalista frustrado solo consigue empleos precarios y ha terminado durmiendo en el coche. Como teme que pueda suicidarse, intercambia su vida por la del acaudalado Jeff. De esta manera, se dará cuenta de que la felicidad no se compra con dinero, o, al menos, eso cree. La adaptación del musical basado en la exitosa novela homónima de Manuel Puig alterna el drama sórdido con el espectáculo colorido al más puro estilo hollywoodense. El contraste funciona y el relato engancha en ambas vertientes. Indudablemente, embelesa cuando toma las llamativas formas de los clásicos del género, donde las atractivas coreografías y la esmerada dirección artística proporcionan unas secuencias hechizantes. No en vano, tras las cámaras está el premiado Bill Condon, responsable de, entre otras, Chicago y Dreamgirls. Además, ha escogido a un trío protagonista muy solvente. Argentina, mayo de 1983. Luis Molina ingresa en prisión por escándalo público. Este escaparatista gay compartirá celda con Valentín Arregui, un disidente político. La convivencia, al principio, difícil, tomará otro cariz conforme el recién llegado le va contando a su compañero una película romántica titulada El beso de la mujer araña, protagonizada por la diva que adora: Ingrid Luna. Inesperadamente, la dura realidad que soportan irá confundiéndose con la ficción cinematográfica.

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