Vanguardia
A menos de una semana de que General Motors anunciara una inversión de mil millones de dólares para fortalecer sus operaciones en México, surgieron versiones sobre una nueva reestructuración productiva en su complejo de Ramos Arizpe, donde dejarían de ensamblarse dos de los vehículos que actualmente forman parte de su portafolio de fabricación.
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