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La crueldad de Vox
Ultima Hora Mallorca

La crueldad de Vox

Con un alegato parlamentario tan desabrido como el de la portavoz de Vox, debería ser suficiente para salir corriendo y olvidarse el PP de cualquier acuerdo con la extrema derecha. El debate, la exención del catalán para la provisión de determinadas plazas de difícil cobertura. Enfrente de la iniciativa de los populares, con Vox, la oposición del sanchismo y Més denunciando la vulneración de la legislación lingüística. Manuela Cañadas: «Lo estoy gozando con lo mal que lo están pasando con estas enmiendas de Vox. Ese es nuestro objetivo, abrir una brecha al independentismo catalanista y todos los aquelarres». Lo de menos, el problema de vacantes en educación o en la administración.La malquerencia que muestra esta gente hacia la lengua y la cultura de Balears solo es comparable a la que sienten por los inmigrantes que alcanza cotas de autentica crueldad. Su último movimiento, impedir el acceso al servicio de Atención Temprana de críos con trastornos del desarrollo o riesgo de padecerlos que sean hijos de inmigrantes sin tarjeta de residencia legal o el certificado de registro de ciudadano de la Unión Europea. El objetivo del servicio es detectar las alteraciones en el desarrollo y actuar con prontitud con el fin de mejorar la evolución del menor. Ni la bandera del sólo para españoles, la prioridad nacional de las campañas electorales de Vox, consigue ocultar su terrible falta de humanidad. Si están dispuestos a rechazar así a unos niños, ¿de qué no serán capaces? Según Vox, el PP estaba de acuerdo con su iniciativa, extremo desmentido con posterioridad por los populares. Habría sido indecente. La seña de identidad de Vox es el ruido y el conflicto. Se ha visto en Balears y en las autonomías donde la extrema derecha está en condiciones de chantajear al partido mayoritario. Y se verá en Andalucía después de las elecciones del domingo. Es un sinsentido pensar que los designios del jefe nacional del partido puedan orientarse hacia la sensatez y la estabilidad, aunque sean solo dos los diputados que separan a Juanma Moreno de la mayoría absoluta. Es curiosa la nueva coincidencia del partido de Pedro Sánchez con Vox. Ambos han vivido como una gran victoria que el PP vaya a depender de la extrema derecha. En el caso de Vox, tiene un pase, pero que también lo vivan así los supuestos progresistas resulta chocante. El resultado del reciente ciclo electoral certifica el fiasco del discurso sanchista, construido sobre la supuesta destrucción de los servicios públicos y la privatización de la sanidad y la educación que estarían impulsando los gobiernos conservadores. En ninguna de las comunidades que han pasado por las urnas estos meses los electores se lo han comprado. Pero la izquierda persiste en engañarse, hasta extremos irrisorios. Un portavoz del sanchismo insular, Rubén Castro, calificaba la estrategia del PP como «un desastre» y la constatación de que «la ciudadanía castiga políticas como las que se aplican en Balears» con las consabidas referencias al desmantelamiento de los servicios públicos. Pregunta: ¿No firmaría Rubén Castro un resultado como el del PP andaluz? La política anda tan enloquecida que Andalucía ya ha desaparecido de la agenda. Zapatero, «el faro moral de la izquierda», reclama todo el foco para sí. En el juzgado.

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