Ultima Hora Mallorca
Los amores imposibles son mil veces más literarios que los posibles. Y precisamente por eso lo mejor sería que se quedaran vagando por el terreno de la ficción por siempre jamás. Porque los amores imposibles, además de una imbecilidad (esto lo leí hace tiempo no recuerdo dónde) joden lo indecible. Esto solo lo puede saber con certeza quien haya vivido alguno. Seguramente si preguntáramos a los amantes imposibles si, a pesar de ser tan literarios, merecen la pena, si el sufrimiento compensa, nos responderían que no. Para qué sufrir tanto, con lo bien que estarían siendo amantes posibles. Estamos muy acostumbrados a emocionarnos con los amores imposibles, y no debería ser así. La literatura está plagada de ejemplos, algunos muy famosos (Romeo y Julieta, Abelardo y Eloísa, Majnún y Laila, Catherine y Heathcliff…). Son historias desgarradoras que a veces se te meten muy adentro, casi como si conocieras realmente a sus protagonistas. Mi historia preferida es la de Cyrano de Bergerac, enamorado secretamente de su prima Roxana. Cyrano solo le revela su amor justo antes de morir. ¿Hay algo más desgarrador? ¿Es posible algo más sublime? Pues no, la verdad. Pero que se lo pregunten al pobre Cyrano, feo y desolado. A ver qué diría él. Otro gallo nos cantaría. Existe una forma muy sofisticada de amor imposible que consiste en intentar hacerlo posible. Hablaríamos aquí de amores secretos o clandestinos. Este estadio es, con diferencia, el peor. El más difícil todavía, el rizar el rizo, podríamos llamarlo. Puesto que es un querer y no poder. Creo firmemente que con una fuerza de voluntad extraordinaria, rozando el heroísmo, este amor puede darse. No es apto para quejicas ni llorones. Uno debe tener siempre presente a qué se va a enfrentar y sopesar los pros y los contras para calibrar si lo va a poder soportar. De hecho, yo solo conozco un caso real. Podría dar para muchas novelas. Pero creo que se va a quedar en un discreto e imperceptible plano. ¿Y durará toda la eternidad? Ah, nadie lo puede saber. Además, la eternidad no acaba nunca.
Go to News Site