Ultima Hora Mallorca
Un día cualquiera. Un mínimo error en la carretera puede suponer perder la vida. Se lee a diario en los periódicos. Ocurre aún sin sustancias estupefacientes, alcohol o excesos de velocidad. Una distracción letal. Y aún con las múltiples e históricas campañas de la Dirección General de Tráfico, justo en esa delgada línea del riesgo real de la conducción, la temeridad. Las maniobras intencionadas que ponen en riesgo al propio conductor díscolo y al resto de usuarios de la vía. Una especie de juego mortal que nace de la imprudencia y la inconciencia.
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