La Opinión de Murcia
En mis años de insultante juventud, vivía con la certeza absoluta de que el amor era el motor del mundo. Y no sólo yo, diversas corrientes filosóficas lo han posicionado así a lo largo de la historia. Pues bien, ha llegado mi momento, me van a permitir que discrepe; es hora de vengarme de la asignatura de Filosofía de mis años de BUP y COU. El motor del mundo es el deseo. Ya está, ya lo he dicho. Que bajen ya de los altares a Cupido y le pongan una baja por estrés, porque el pobre no da abasto para justificar todas las meteduras de pata que ha cometido.
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