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Julen Linazasoro, experto digital, alerta del cambio en el 'grooming': "El 50% de los depredadores ya no ocultan su identidad" | Collector
Julen Linazasoro, experto digital, alerta del cambio en el 'grooming':
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Julen Linazasoro, experto digital, alerta del cambio en el 'grooming': "El 50% de los depredadores ya no ocultan su identidad"

El 'grooming', o el acoso y acercamiento de adultos a menores a través de Internet, es un peligro creciente y cambiante. El experto en educación digital, Julen Linazasoro, lo define como "un proceso de manipulación psicológica" de un adulto a un menor para que tenga "relaciones sexuales con él o le mande material digital sexual". Este fenómeno se produce en videojuegos, redes sociales y aplicaciones de mensajería. El método tradicional de los depredadores digitales comienza con la búsqueda de la víctima. Investigan sus perfiles en redes para recabar información sobre sus gustos y aficiones. Linazasoro explica que lo hacen "para saber cómo mostrarse". De esta forma, crean un perfil falso que encaje con los intereses del menor, generando una falsa sensación de afinidad y confianza. Tras establecer un primer contacto amistoso, el agresor propone llevar la conversación a una aplicación más privada como WhatsApp o Telegram. Según el experto, esto se debe a que "solamente las personas que están formando parte de la conversación saben lo que se está diciendo". Además, es habitual que pidan a la víctima mantener las conversaciones en secreto bajo cualquier pretexto, buscando así evitar que alguien pueda alertarla del peligro. La inteligencia artificial también facilita el engaño, ya que permite a un adulto imitar la forma de escribir de un adolescente. En las fases finales, el depredador intenta aislar al menor de su entorno, hablándole mal de sus padres o amigos. También es común que ofrezcan regalos, como dinero o ítems en videojuegos, para "crear una sensación de deuda", afirma Linazasoro. Una vez establecida esta dinámica, comienza el acoso explícito. Una de las nuevas tendencias del 'grooming' es que la motivación es cada vez más económica, buscando captar material digital sexual para "extorsionarles o vender" ese contenido. Además, las peticiones sexuales son cada vez más rápidas y directas, sin un largo proceso de manipulación previo, ya que los adolescentes "responden más rápido de forma positiva" en un entorno donde la pornografía está normalizada. Linazasoro advierte de que el perfil del agresor también ha cambiado: "el 50% de los depredadores ya no ocultan su identidad", lo que genera una falsa confianza en las víctimas. El pederasta ya no es solo un hombre mayor; ahora son "mucho más jóvenes, de 18 a 25 años", y la media de edad de los identificados en atestados es de 28 años. Existen claras señales de alerta que deben hacer saltar las alarmas. Entre ellas, que un desconocido online ofrezca regalos, pida llevar la conversación a una app privada, exija secreto, intente alejar al menor de su familia o amigos, o pida o envíe imágenes íntimas. Ante cualquiera de estas señales, la recomendación es bloquear a esa persona y avisar a un adulto de confianza. Como prevención, Linazasoro recomienda retrasar el acceso a redes sociales hasta los 16 o 18 años y, si se tienen, usar cuentas privadas solo con seguidores de confianza. También es clave respetar las edades recomendadas de los videojuegos y, sobre todo, mantener una comunicación constante con los menores. "Los padres de las víctimas tampoco pensaban que les iba a pasar a sus hijos", recuerda el experto. Para ayudar a las familias, existen recursos como la iniciativa "Tarjeta Roja Digital", disponible en la web de Macsonrisas, que ofrece herramientas e infografías para detectar y bloquear a pederastas en internet.

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