COPE
A Coruña respira en blanquiazul. La ciudad contiene la respiración ante el partido más importante de los últimos años para el Deportivo de La Coruña. Ganar este domingo en Valladolid supone certificar el ascenso a Primera División, un regreso a la élite esperado durante ocho años. Por eso, los planes del fin de semana se detendrán a las 18:30h, cuando el balón eche a rodar en el estadio José Zorrilla. Juan, un coruñés de pro, tiene claro que verá el partido, aunque todavía no sabe dónde. "El Deportivo es lo máximo que hay, lo voy a ver, pero no sé dónde, porque hay tantos sitios que ya a uno lo vuelven loco", explica. Su plan es buscar la "zona de Riazor, donde se junta toda la afición". Para él, el ascenso es merecido: "Esto es lo máximo que puede pasar, y nos lo merecemos, porque también tenemos una historia detrás". El sentimiento de pertenencia es profundo, como resume el propio Juan: "Nosotros tenemos el hábito o el vicio de ser el Deportivo, aunque estemos en tercera regional". A Francisco y María les hubiese gustado ver el encuentro en una pantalla gigante, pero La Liga no permite su instalación. "Va a quedar otra que verlo en un bar", se resigna Francisco. Además, expresa un deseo compartido por muchos: "Me gustaría que pusiera la pantalla gigante, me gustaría que la Televisión de Galicia echara más partidos en abierto del Deportivo, y, bueno, y me gustaría que ganáramos, por supuesto". Ambos se preparan para una noche contenida, ya que el lunes hay que trabajar. La ausencia de pantallas gigantes ha provocado que los bares de la ciudad se froten las manos. Muchos están duplicando provisiones para satisfacer la demanda. Christian, repartidor de hielo, confirma el aumento de trabajo este fin de semana: "Sí, está a tope, todos los bares están full. Hay más pedidos que lo normal". Más suerte ha tenido Brais, un joven aficionado de 24 años que pertenece a una peña. Es de una generación que ha vivido más desengaños que alegrías con el Dépor, pero este domingo estará en el estadio José Zorrilla tras conseguir una entrada. Se desplazará en coche el sábado con amigos para aprovechar el fin de semana en la capital pucelana. A pesar del largo viaje de vuelta y de tener que trabajar el lunes, la ilusión lo puede todo. "Llegaremos aquí a las 3, pero, oye, merece la pena", asegura. Su determinación es total y resume el sentir de miles de deportivistas: "Si hay que dormir poco, pero hay que dormir en primera, yo encantado". Mientras tanto, A Coruña se ha teñido de blanco y azul. Los colores del equipo adornan balcones, escaparates e incluso la fachada del Palacio Municipal de María Pita, un reflejo del apoyo incondicional de una ciudad que sueña con volver a ser de Primera.
Go to News Site